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Grecia Central

Delfos




Delfos (Delphi)

Así describe el lugar Javier Reverte en su libro ‘Corazón de Ulises’: ‘Nadie que acuda a Delfos puede resistir la fuerza que emanan aquellos santuarios, tan desolados como altivos en el seno de un paisaje violento. Delfos comunica una fuerza indomable, allí al pie del pétreo Parnaso, cercado de afilados picachos y en difícil equilibrio sobre barrancadas que bien pueden conducir a los infiernos.' Realmente resulta sobrecogedor el enclave donde está ubicado el santuario, que parece estar agarrado a la empinada ladera de la montaña.

 

Delfos, en el Peloponeso de la Grecia Continental
 

El lugar era un recinto sagrado dedicado principalmente al dios Apolo, llegando a ser el centro religioso de mayor influencia de la antigua Grecia. Destacaba el gran templo consagrado a Apolo, en el que se hallaba la pitia, adivinadora que mediaba entre el dios y los hombres en las preguntas que éstos planteban a Apolo. Hasta este lugar se desplazaron miles de griegos en la antigüedad en búsca de respuestas a cuestiones de diversa índole. Los peregrinos accedían a una parte del templo donde esperaban que un intermediario entre ellos y la pitia, quien se hallaba en una habitación de acceso prohibido, les comunicara la contestación. Ésta solía ofrecer con frecuencia interpretaciones ambiguas, con lo que el oráculo siempre acertaba.

 

Delfos, en el Peloponeso de la Grecia Continental
 

Según la mitología, Apolo había dado muerte a la serpiente Pitón que vivía en una cueva cercana al santuario para apoderarse de su sabiduría. Una vez hecho esto, el dios guardó las cenizas de la serpiente en un sarcófago e instituyó unos juegos en su honor llamados Juegos Píticos. Del nombre de la serpiente proviene el de la pitia o adivinadora, que interpretaban las respuestas del dios.

 

Delfos, en el Peloponeso de la Grecia Continental
 

El ascenso por el yacimiento es costoso, ya que hay que andar por caminos inclinados, pero los distintos tesoros que irá descubriendo conforme vaya completando la subida colmarán con creces las más altas expectativas. Las primeras ruinas que aparecerán a su encuentro serán las de la fuente Castalia, a la derecha de la carretera. Esta fuente era el lugar al que acudían las pitias y los sacerdotes a purificarse antes de entrar en el recinto sagrado. Al otro lado de la carretera, algo más abajo, se encuentra la zona del gimnasio y, prosiguiendo la bajada, el santuario de Atenea Pronaia, uno de los más originales que existen por su tholos con base circular edificado a finales del siglo IV a.C., si bien el templo fue construido años antes, en el siglo VII a.C.

 

Delfos, en el Peloponeso de la Grecia Continental
 

Desde la entrada al yacimiento hasta llegar al templo de Apolo, el visitante se irá topando con los denominados Tesoros de las ciudades griegas, pequeños templetes donde se guardaban las ofrendas y donaciones de cada polis, llegando a tratarse en ocasiones de piezas de gran valor. Destacan especialmente el de Atenas, con su templo de mármol prácticamente intacto y el de Sifnos, cuyos motivos decorativos estaban inspirados en la Gigantomaquia (guerra entre los gigantes y los dioses olímpicos).

 

Delfos, en el Peloponeso de la Grecia Continental
 

El templo de Apolo podría ser el sexto que se construyera en el mismo emplazamiento, si bien de los tres primeros solo existen referencias literarias. El cuarto y el quinto eran de orden dórico, siendo destruido el primero por un incendio y el segundo por un terremoto. El que podemos admirar hoy día fue construido en el siglo IV a.C. Sobre el templo se encuentra el teatro, cuyo aforo albergaba a cerca de 5.000 espectadores que se sentaban a disfrutar de las obras clásicas. Como el drama de Edipo, quien mataría a su padre y se casaría a su madre, tal y como anunció, precisamente, el oráculo de Delfos.

 

Delfos, en el Peloponeso de la Grecia Continental
 

Más arriba, el estadio tenía capacidad para 7.000 personas y en él se celebraban los Juegos Píticos. El Museo cuenta con obras de gran valor, de entre las que destacan el auriga de bronce (470 a.C.), las estatuas de Kleobis y Biton (siglo VI a.C.), el toro de plata de casi tamaño natural (siglo VI a.C., se trata de la escultura de metal más antigua que se conserva), la esfinge de Naxos, los relieves del Tesoro de Sifnos y el Ónfalos.

 

Delfos, en el Peloponeso de la Grecia Continental
 
Delfos, en el Peloponeso de la Grecia Continental
 

La leyenda cuenta que Zeus mandó volar a dos águilas desde puntos opuestos del Universo y éstas se encontraron en Delfos. Una piedra cónica llamada ónfalos(ombligo) muestra el lugar, que sería considerado como el centro desde el cual comenzaría la creación del mundo y, a causa de esto, el lugar se convirtió en el centro sagrado de toda Grecia.

 

Delfos, en el Peloponeso de la Grecia Continental
 
Delfos, en el Peloponeso de la Grecia Continental