Islas Lihadonisia en Grecia

Islas griegas, desiertas y escondidas. Que más se puede pedir. Hay muchas pero estas son una de esas de ensueño. Se encuentran en la punta norte de la isla griega de Evia. Enfrente de la Grecia continental y exactamente frente a las famosas Termópilas de Leónidas.

No van ferries. No va nadie. Solo se puede llegar en barco propio. En los últimos años en época estival llegan lanchas desde la punta norte de Evia e incluso desde Kamena Vourla. Se montó un pequeño chiringuito playero cada vez más visitado y promocionado únicamente por el boca a boca.

Allí viven familias enteras de focas monje (monachus monachus) que todos los habituales conocemos, sabemos encontrar y disfrutar. Fondos increíbles para el buceo y quizás uno de los mejores lugares que he conocido para la pesca submarina.

Son arenosas. Miento, parecen arenosas pero no lo son. En realidad son millones de conchas minúsculas trituradas por el mar durante siglos. Una isla que son los millones de esqueletos de moluscos acumulados por efecto de las corrientes marinas.

Otro de sus misterios y sorpresas es un pecio (barco hundido) a poca profundidad y de una eslora superior a los 20 metros.  Se encuentra con relativa facilidad y aún se pueden observar aún sus cañoneras apuntando a ninguna parte ya. Perfecto para rematar la belleza de este rincón de Grecia.

Estas islas formaban parte de la isla de Evia. Pero un terrible terremoto la arrancó de la isla y la sumergió en parte. Es una zona volcánica y el propio lugar cuenta con su caldera en una isla pequeña próxima y muy redonda a la que todo el mundo llama Strongili. La mitad del pueblo de Lihades quedó sumergida y sus casas están bajo el agua. La otra mitad todavía están en pie pero totalmente abandonadas.

Explorándolas he pasado mi adolescencia y para mi son algo único y muy especial. Han sido muchas las paellas que allí hemos preparado. Si, paellas aunque sea Grecia. Creo que la paella llegados a este punto debe ser universal. Los bichos para las paellas los recogíamos nosotros mismos pescando y buscando sus grandes almejas en la misma playa donde nos bañábamos. Se trataba de llevar solamente el mechero, la paellera y el arroz. Y otro componente fundamental, la amistad y los amigos.

Siempre he tenido claro que no hacen falta grandes lujos, ni muchas Mykonos ni Santorini para que Grecia sea el paraíso en cualquiera de sus muchos rincones.

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou nace en Madrid y es hijo de padre griego y madre española. Viaja desde muy joven año tras año con sus padres a los rincones más variados de Grecia desde su infancia. Vive y conoce Grecia en profundidad y acaba conviertiendo su pasión es su profesión. Crea grecotour.com en 1.998 trás años de experiencia en el sector del turismo entre Grecia y España.
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