Viaje al Peloponeso, tercera etapa

En la Península de Mani …

Habiendo llegado por fin a Mani, en el destino Grecia, antes de comenzar el recorrido turístico, comentar algunas características de lo que nos vamos a encontrar. La arquitectura de los pocos y pequeños pueblos es recia, en piedra, casi diríamos que fortificada, plagada de torres de vigilancia que nos encontraremos en todo el perímetro marítimo, nada menos que 7 castillos y pequeñas iglesisas bizantinas (las mas antiguas de toda Laconia) de los s. X, XI y XII.

Para llegar a Mani hay que pasar por Gythio, antiguo puerto de la (relativamente) vecina Esparta. Tiene una bonita bahía y el concurrido paseo marítimo esta bordeado de edificios del s. XIX pintados en tonos pastel con las casas turcas detrás subiendo las empinadas cuestas. La vista curiosa desde los agradables cafés del mencionado paseo es la de la playa de Glossa, situada enfrente y en la que está varado un gran barco mercante desde hace muchos años. Camino de Areópoli, a unos 5 kms. Nos encontraremos con el pueblecito de Mavrovouni que posee una larga playa de arena bastante concurrida para lo que es habitual en la zona y en la que encontraremos concurridos chiringuitos para comer en la misma playa, muy recomendable. Ya solo nos quedarán unos distraídos 20 kms. para llegar a nuestro destino.

Recomiendo tomar como base el pequeño pueblo de Areópoli, (este es pequeño, los demás son minúsculos) situado casi al final de las estribaciones del monte Taygetos, en la costa occidental de la península de Mani con una oferta hotelera y de restauración bastante importante, tanto en el pueblo como en la cercana y maravillosa bahía de Limeni bañada por el mar Jónico y en pleno Golfo de Mesinia.

Desde aquí nos encaminamos hacia el sur por la única carretera posible, que es la que bordea toda la península, ya que ésta no se puede atravesar por carreteras asfaltadas dada su abrupta orografía. A unos 11 kms. nos encontraremos la pequeña bahía de Diros que cobija las cuevas del mismo nombre, utilizadas en el Neolítico y redescubiertas en 1.895 y a las que se accede desde la playa. Continuando por la carretera hacia el sur camino de Gerolimenas, a la izquierda en la montaña encontramos pequeñísimos pueblos con sus casas fortificadas, iglesias bizantinas y torres y, a la derecha podremos desviarnos hacia la bahía de Mezapos, por ejemplo. En la pequeña y bonita bahía de Gerolimenas se encuentra el pequeño pueblo de pescadores del mismo nombre, que tiene una agradable playa.

Aproximadamente 6 kms. hacia el sur, siguiendo la costa y subiendo una fuerte pendiente se encuentra uno de los lugares imprescindibles de Mani, Vathia, donde es un placer poder disfrutar del emplazamiento, la perspectiva, la arquitectura y su soledad, ya que a pesar de su monumentalidad está prácticamente abandonado. A partir de aquí ya solo nos quedan hacia el sur de la península unos 5 escarpados kilómetros, pero al final de esa carretera nos espera una sorpresa, nada menos que el Cabo Ténaro (Tainaro), la punta mas meridional en tierra firme de Grecia con los pocos restos del Santuario del Oráculo de la muerte de Poseidón y donde en la antigüedad (época Arcaica, s. VIII-V a.C.) se situaba el Hades, el acceso al “más allá”, el camino hacia la Laguna Estigia, en otras palabras, lo que para las generaciones más próximas a nosotros serian las puertas del infierno.

A partir de aquí ya solo nos queda subir hacia el norte por la costa oriental con la carretera un poco mas enrevesada, empinada (pero sin problemas) y el paisaje aún mas árido que en la otra vertiente y, lo primero que nos encontramos es el pequeño pueblo de Porto Kagio. Subiendo por la empinada carretera atravesaremos los restos del bonito pueblo de Lagia y a unos 10 kms. al norte un minúsculo pueblecito llamado Kokkala que posee una aguas tan transparentes que parecen de mentira, el baño en su playa de cantos rodados blanquísimos es espectacular.

No aparece casi en ningún mapa, solo en los mejores, pero a unos 5 kms. al norte, y ojo, desviándose hacia el mar unos 500 mts., está el pueblecito de Alypa con una pequeña playa de 50 mts. entre dos muros de roca y un pequeño chiringuito en medio de la playa donde se puede saborear lo que de verdad es la comida mas tradicional griega, allí no hay ni turistas y el precio…una broma. Siguiendo nuestra ruta recomiendo detenerse en la playa del pueblo de Chalikia Vata (Halikia) justo antes de llegar a Kotronas, creo que el único pequeño puerto de toda la costa este.

Siguiendo nuestro camino hacia el norte bordeando la costa, imprescindible la playa de Skoutari. Kamarés y Vathi también tienen largas playas. Ya desde allí emprenderemos la vuelta a Areópoli, a unos 18 kms., si es que hemos escogido esta opción de alojamiento.

Mencionar antes de dejar Mani que las playas son (al contrario que las que nos podemos encontrar a lo largo de toda la costa occidental del Peloponeso, que son de arena fina) mas bien de guijarros o arena gruesa y que el tráfico por la carretera es entre mínimo e inexistente, en los meses de Junio y Julio te puedes encontrar haciendo tu mismo recorrido 2 coches a lo sumo, lo cual hace el viaje bastante cómodo, creo.

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Rafael Llorente

Rafael Llorente

Rafael Llorente

Después de una dilatada carrera profesional, en la que ha dedicado mucho de su tiempo de vacaciones a su gran pasión, el turismo, en especial por el Mediterráneo y más particularmente por Italia y Grecia, se haya inmerso en la finalización del Grado de Turismo en la Universidad Complutense de Madrid. Ha colaborado con grecotour en muchas ocasiones en la confección de viajes y redacción de contenidos turísticos de calidad en la web. Su relación con grecotour comienza años atras como cliente y viajero. Será un habitual del equipo de redacción y contenidos de nuestro blog.
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Viaje al Peloponeso, segunda etapa

Tenemos múltiples opciones de viaje hacia Mani, una de ellas es bajar directamente, son 256 kms. a Gythio (Gytheio, Ghitio) que se pueden hacer en 4 horas de viaje. Esta localidad podríamos considerarla como la puerta del Mani aunque yo recomendaría Areópoli, a 27 kms. de distancia como la base para un tour por la región.

No obstante prefiero hacer algunas sugerencias, creo que interesantes, que nos encontraremos (mas o menos) de camino. La región griega de la Argolida, que habremos de atravesar en nuestro viaje, es fuente casi inagotable de restos arqueológicos del máximo nivel, solo citaré los que creo merecen ser visitados (imprescindibles) y que están bastante próximos entre sí:

La antigua Nemea (Archaia Nemea) con su impresionante Estadio y el Templo dedicado a Zeus.

Micenas (Mykines) y su grandiosa ciudadela amurallada con la magnífica Puerta de los Leones y las tumbas donde se halló el Tesoro de Atreo.

Imprescindible también Argos con un teatro impresionante para 20.000 personas apenas restaurado y un Museo arqueológico plagado de mosaicos romanos.

También Tirinto (Tirintha, Tyrins) y los restos de su Fortaleza ciclópea.

Por supuesto Epidauro (Archaia Epidavros) con el Teatro del s.III mas famoso de la antigüedad por su excepcional acústica y con la recomendación por mi parte de visitar el cercano emplazamiento del pueblecito con el mismo nombre, Epidauro (Palea Epidavros) y que se sitúa al borde del mar con un pequeño teatro y que merece mucho una visita para comer y darse un baño delicioso, una dirección poco frecuentada.

Asi hasta llegar a Nauplia (Nafplio) que merece (siempre) una visita por su significado (fue la primera capital de Grecia tras la independencia), belleza, ambiente y restos arqueológicos (fortaleza de Palamidi, isla de Bourtzi). Si a partir de Nauplia tomamos la determinación de bajar hacia Gythio no podemos dejar de parar en Esparta (Spárti) o por lo menos en el magnífico recinto de Mistra (Mystras), enclave declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1.989, situado a 7 kms. de la ciudad, en las laderas del monte Taygetos de 2.025 mts. de altitud, cima desde la cual los Gerontes, el Consejo de Ancianos de Esparta, arrojaban al vacío a los niños que no eran considerados aptos para en un futuro ser guerreros. Mistras data de época medieval y conserva un gran número de monasterios de época Bizantina y una fabulosa fortaleza, la visita es incómoda por lo escarpado del lugar, pero inolvidable.

Monemvasía no está ni siquiera cerca, a 99 kms. de Esparta, 67 engañosos kms. de Gythio ó a 162 largos kms. de Nauplia, en la costa oriental del Peloponeso, pero su visita es de las que dejan huella, una ciudad medieval que prácticamente no se ve desde tierra escondida en una pequeña isla rocosa de 300 mts. de altura coronada por la iglesia octogonal de Agia Sofia del s. XII y a la que se accede por un puente y un tunel desde el continente, no me voy a extender mas, pero es imprescindible.

A sus espaldas, en la costa occidental nos encontramos otras maravillas, los encantadores pueblecitos de Archagelos y Plitra donde nos podemos bañar entre las ruinas sumergidas de un templo griego, fantástico.

 

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Rafael Llorente

Rafael Llorente

Rafael Llorente

Después de una dilatada carrera profesional, en la que ha dedicado mucho de su tiempo de vacaciones a su gran pasión, el turismo, en especial por el Mediterráneo y más particularmente por Italia y Grecia, se haya inmerso en la finalización del Grado de Turismo en la Universidad Complutense de Madrid. Ha colaborado con grecotour en muchas ocasiones en la confección de viajes y redacción de contenidos turísticos de calidad en la web. Su relación con grecotour comienza años atras como cliente y viajero. Será un habitual del equipo de redacción y contenidos de nuestro blog.
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Viaje al Peloponeso, primera etapa

Introducción a nuestro viaje, camino a Mani…

La región de Mani está situada en el centro de las tres penínsulas que conforman la parte sur del Peloponeso griego. Es un territorio que podríamos denominar como áspero, con muy poca vegetación, una orografía relativamente montañosa, escarpados acantilados, pocas playas, pequeños y retirados pueblos y carreteras en buen estado pero estrechas y, lógicamente, con abundancia de curvas.

Sus habitantes, conocidos como maniotas, forjaron su leyenda gracias a su bravura guerrera y las dificultades de acceso a su territorio lo que les hizo inexpugnables en la antigüedad y les proporcionó una independencia que ha llegado casi hasta el siglo XX.

El escritor inglés Sir Patrick Leigh Fermor, que vivió muchos años en la bella Kardamili, considerado el mayor custodio e impulsor de Mani (sobre todo en su país de origen, junto con sus compatriotas Bruce Chatwin y James G. Frazer), en su libro Mani, viajes por el sur del Peloponeso (Acantilado, Barcelona, 2.010) dijo al respecto de su aislamiento, que fueron los maniotas los últimos griegos en convertirse al cristianismo y también al turismo.

No obstante, todo lo anteriormente comentado no debería mas que animarnos a intentar descubrir un territorio que aún hoy en día mantiene una envidiable situación de aislamiento que lo hace sumamente atractivo para los turistas que buscamos alejarnos durante nuestras vacaciones del barullo que supone vivir en una gran ciudad para intentar desconectar y al mismo tiempo encontrarnos con vestigios de la historia que también se muestran a nuestros ojos en el territorio griego.

Se supone que cuando viajas a (esta) Grecia buscas no solo playas sino algo más y, por descontado, en este viaje lo encuentras, bien sea por el camino o en el mismo territorio maniota.

Entiendo que para llegar a que te pueda interesar descubrir la península de Mani has de haber viajado a Grecia con anterioridad y conocer las singularidades del país en diversas materias, algunas de las cuales son importantes a la hora de saber escoger un destino, itinerario, desplazarse y hacerse entender ó entender.

Como ejemplo, citar que en las carreteras griegas de doble sentido se suele adelantar continuamente utilizando el carril donde está la línea continua sin respetarla, también nos podemos encontrar en muchos lugares las indicaciones sólo en griego e incluso a muchos ciudadanos (pero muchos) que no hablan o entienden nada más que griego. Pero esto no nos debe desanimar porque la recompensa será grande.

El viaje comienza en Atenas…

Vamos a partir del supuesto de un viaje desde Atenas habiendo alquilado un coche, aunque existe la posibilidad de volar desde Atenas a Kalamata, pero nos perderíamos las maravillas que nos depara el camino, tanto de ida como de vuelta.

 

Deberemos coger la autopista E94 en dirección a Corinto (Korinthos) y me propongo sugerir una visita antes de la obligada del canal de Corinto. Justo antes de llegar al puente que lo atraviesa se toma la desviación hacia Loutraki y se sigue por la costa hasta llegar al cabo Iraio donde dejaremos el coche en un pequeño aparcamiento y bajando a la costa (20 m.) nos encontraremos en una preciosa y solitaria cala los restos del Templo de la diosa Hera, también llamado Heraion, que prácticamente nadie visita, un lugar para iniciados.

Volviendo sobre nuestros pasos, regresaremos al canal de Corinto y, aunque hayamos pasado por el 20 veces, es imprescindible bajarse del coche para admirar semejante obra de la ingeniería civil del siglo XIX (aunque la idea data nada menos que del siglo VII a.C.)

Abandonamos el Ática y ya en el Peloponeso cogeremos en dirección a Trípoli la E65 y lo primero que nos encontramos son las ruinas de la antigua Corinto (Archaia Korinthos) con su museo y también, para los mas curiosos y atrevidos, la subida a los restos de la fortaleza Akrokorinthos en lo alto de la montaña que las domina y que ofrece unas vistas impresionantes.

 

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Rafael Llorente

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Después de una dilatada carrera profesional, en la que ha dedicado mucho de su tiempo de vacaciones a su gran pasión, el turismo, en especial por el Mediterráneo y más particularmente por Italia y Grecia, se haya inmerso en la finalización del Grado de Turismo en la Universidad Complutense de Madrid. Ha colaborado con grecotour en muchas ocasiones en la confección de viajes y redacción de contenidos turísticos de calidad en la web. Su relación con grecotour comienza años atras como cliente y viajero. Será un habitual del equipo de redacción y contenidos de nuestro blog.
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