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Navegar
en las
Islas del Golfo Sarónico
Quizás estas islas sean las más
cómodas para una navegación tranquila, sin fuertes
vientos y recorrer distancias cortas. Puertos
pintorescos y estupendas playas, fondeaderos y por
supuesto cercanas a Atenas, por lo que no
necesitaremos vuelos adicionales domésticos en nuestro
viaje hasta el punto de inicio. Tienen una ventaja más
y es que podemos compaginar nuestro viaje de vela con
visitas arqueológicas de enorme importancia ya que la
zona esta repleta de recintos próximos a los puertos
donde realizaremos escalas. Esta región es utilizada
en muchas ocasiones como alternativa a las islas
Cícladas, cuando los vientos en estas son fuertes y
molestos, especialmente en el mes de agosto y su
conocido Meltemi.
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De Atenas a Hydra, el Golfo Saronico esta salpicado de
lugares arqueológicos, de puertos y pueblos típicos.
Encontrareis todos los tipos de paisajes marinos del
país, altas montanas desplomándose sobre el mar,
costas de bajo relieve cubiertas de arbolado o rocosas
y áridas. Saliendo de Lavrion (junto al cabo Sounion)
encontraremos el templo de Poseidon en una encantadora
cala con tabernas de pescadores, bajo el famoso templo
de las famosas puestas de sol. En Egina, la isla de
los pistachos probarán su famoso pulpo a la brasa y
podrán visitar el templo de Afaia, uno de los mejor
conservados de Grecia. En la isla de Hydra están
prohibidos los vehículos, solo circulan los burros y
es una de las más bellas islas de Grecia. Poros es una
isla auténtica y en la que solo habitan pescadores.
Spetses es la isla de los bohemios, artistas, poetas e
intelectuales griegos, donde los turistas masivos no
llegan. En Palea Epidavros, villa de pescadores está
el primer teatro junto al mar, sin guardias y entrada
libre junto a los naranjos y limoneros. Llegando a
Nafplio, podremos desembarcar y conocer su castillo de
Palamidi, visitar Micenas, el teatro de Epidavros y el
templo de Esculapio, las columnas de Hercules en
Nemea. Uno de los mayores placeres de esta zona a
navegar es cruzar el famoso canal de Corinto y llegar
hasta el templo de Hera, en una pequeña cala cuyas
columnas tocan el agua del mar. |