Evripidou, un pequeño Bazar de Atenas

Pasear por la calle Evripidou, en pleno corazón de Atenas, es como atravesar un túnel del tiempo mediante en el que nos sumergimos en la ciudad de marcado carácter oriental que fue la capital de los griegos.

Un mundo en el que cada rincón destila un fuerte sabor añejo, medio oculto entre las piedras, reminiscencia de la dominación otomana que tuvo una fuerte influencia sobre la vida cotidiana de los griegos de entonces y que, aún hoy, sigue teniendo sobre una parte importante de la cultura helena. Pararse ante las tiendas de esta calle y aspirar las fragancias que emanan de su interior es, de algún modo, revivir aquella antigua Atenas. Las pirámides de pimentón, cúrcuma, azafrán, comino y un sinfín de colores y olores evocan sensaciones propias de los bazares de Oriente… Incluso cuando los carteles de los productos en griego nos devuelven a la realidad de la ciudad ateniense, ya que lo heleno sigue teniendo una fuerte presencia en la mezcla intercultural que se da en gran parte del Próximo Oriente. De hecho, en la vecina Turquía, aún se puede encontrar algún que otro pequeño puesto en el que los griegos oriundos mantienen en su lengua materna las etiquetas del género, como en el Bazar Egipcio de Estambul.

Tras franquear el recodo que separa Evripídou de la calle Athinás, nos saludan los primeros comercios. Envueltos en los aromas de las hierbas y especias, las estanterías se llenan de otras mercaderías. Velas, carbón, tabaco para narguile, esponjas naturales, jabones especiales, té…. Especialmente coqueta resulta la tiendecita Elixir. Las paredes son armarios de madera cuyos cajones escalan, casi parece que reptan, uno sobre otro, hasta llegar al techo, colmado también de diversos productos que cuelgan como extrañas estalactitas. Y, tras cada uno de esos cajones, un tesoro en forma de hierbas medicinales, té con frutas liofilizadas, aderezos para carnes, remedios milagrosos para diversas afecciones del cuerpo,…. No hay un resquicio por ocupar en toda la estancia, como si todo estuviera perfectamente diseñado con orden milimétrico para estupor del visitante. Casi llega a resultar más sorprendente la capacidad de reacción del dueño, el señor Periklís, ante cualquier requerimiento… – ¿Para la piel?. Sí, creo que este jabón negro con sales del Mar Negro podría resultar un exfoliante natural idóneo.-

Más allá se encuentran las tiendas de los armenios. Básicamente, carnicerías especializadas en soudjouk y pastourmá, dos productos típicos del país caucásico y de gran aceptación al este del Mediterráneo. Originariamente, el pastourmá consiste en una cecina elaborada con carne de camello fuertemente especiada cuyo aderezo no escatima en absoluto la presencia del ajo, y de la sal. Normalmente es raro encontrar pastourmá de camello, siendo más frecuente la preparada a partir de carne de vacuno. Eso sí, existe una amplia gama de cortes y calidades que, evidentemente, repercuten en el precio de un producto que suele figurar entre los mezedes (aperitivos típicos, algo parecido a las tapas españolas) favoritos de muchos griegos. Por su parte, el soudjouk es una salchicha de ternera de color oscuro, casi negro, también de gusto muy fuerte, y que se suele tomar cortada a la plancha acompañada de pan y ensalada para contrarrestar el potente sabor de la carne. Las dos charcuterías armenias, Mirán y Arapián, ambas abiertas desde 1922, ofrecen además una amplia variedad de fiambres, quesos, embutidos y sacos con especias y colorante. Sendos comercios resultan especialmente pintorescos, con las ristras de ajos y guindillas secos colgando del techo y el peculiar aroma que se desprende de las chacinas invadiendo el lugar.

Tras recorrer Evripidou, es más que posible que las sensaciones vividas hayan despertado algo más que la capacidad evocadora de nuestra imaginación, y puede que el estómago también empiece a dejarse escuchar con notoria persistencia. Una buena idea es ir a puede reponer fuerzas a alguna de las numerosas tabernas de la zona…. Ideal para la ocasión Karamanlídika tou Fani, un bistró en el que se complementan la tienda, especializada en quesos y embutidos, con varias mesitas en las que se sirven diversas tapas acompañadas de una apañada lista de bebidas, donde el oúzo, típico aguardiente anisado, ocupa un lugar especial.



De entre las especialidades de la casa, podrá degustar varios tipos de pastourmá, soudjouki, además de ensaladas, platos calientes y una variedad de quesos poco corriente. Un  café griego (ellinikós kafés) supondrá el broche de oro a una completa jornada en la que por momentos habrá parecido que hayamos estado deambulando por una Atenas de otra época.

José María Hernández de la Luna

José María Hernández de la Luna

José María Hernández de la Luna

Periodista español, viajero empedernido de Grecia y uno de los mayores helenistas y amigo de lo griego (filelinas) que jamás haya existido, posee un vasto conocimiento del paisaje y la historia del país heleno. Ha colaborado con numerosos medios de comunicación de Grecia y España, de entre los que destacan FOX, National Geographic, OBS, ERT, Thessalia, Alpha, Cope, El Mundo, Punto Radio, Sky Radio, Makedonía, FOS, 3Tréboles y TVE, entre otros. Naturalista apasionado, trabaja en la defensa y la divulgación de la vida salvaje y la cultura tradicional. Director y co-productor del documental sobre Meteora ‘Monjes en nidos de águilas’ y autor de un libro de recetas de cocina griega. Destaca también su faceta como narrador en la cobertura de eventos deportivos, además de haber desempeñado una importante actividad en el campo empresarial haciendo de puente entre empresas españolas, griegas y chipriotas, incluyendo el sector de las exportaciones comerciales, organización de eventos y la colaboración activa con entidades deportivas.

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