Requisitos COVID 19 para regresar a España desde Grecia por avión

 

ACTUALIZACION: 17 de julio de 2021

1. Certificados exigidos para entrar en España

Desde el 09 de junio cualquier viajero de 12 años o más procedente de un país considerado de riesgo –como es el caso de Francia (lista actualizada países de riesgo: www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/spth.htm) tiene que llevar consigo un certificado digital COVID emitido por un estado miembro de la Unión Europea (UE)*, que certifique alguno de los siguientes requisitos sanitarios:

1.1 Certificado de vacunación contendrá, al menos, los siguientes datos:

  • Nombre y apellidos del titular
  • Fecha de vacunación, indicando la fecha de la última dosis administrada
  • Tipo de vacuna administrada
  • Número de dosis administradas / pauta completa
  • País emisor
  • Identificación del organismo emisor del certificado de vacunación o que el viajero ha realizado un test diagnóstico con resultado negativo realizado en las 48 horas antes de la llegada a España:
  • tipo NAAT (pruebas de amplificación de ácido nucleico), por ejemplo: RT-PCR, RT-LAMP, TMA
  • tipo RAT (test rápido de antígenos)

1.2 Certificado de prueba diagnóstica negativa contendrá, al menos, los siguientes datos indicados más abajo. Será válida tanto una prueba PCR o bien Test de Antígenos (llamado en Grecia Rapid Test). MUY IMPORTANTE: La prueba debe realizarse dentro de las 48 horas previas a su hora de aterrizaje en aeropuertos de España.

  • Nombre y apellidos del titular
  • Fecha de realización de la toma de muestra
  • Tipo de test realizado
  • País emisor

Existe un número de laboratorios homologados por toda Grecia que pueden realizar la prueba de antígenos. Suelen dar los resultados en apenas unos 20 minutos y su coste oscila entre los 20 y los 40 EUR. Además el gobierno griego ha habilitado una Unidad de Laboratorio especial en el propio aeropuerto de Atenas con personal reforzado para realizar las pruebas a los pasajeros. Requiere precaución ya que pudiera tener fechas y horarios de saturación.

Laboratorio Aeropuerto de Atenas: se puede pedir cita con prepago de su prueba a través de este link. Recomendado siempre y cuando tengan tiempo sobrado y suficiente para realizarla. bajo ningún concepto arriesgue perder su vuelo.

CITA PREVIA PRUEBA ANTIGENOS (RAPID TEST) AEROPUERTO DE ATENAS:

https://payments.iatriko.gr/

o que el viajero ha recuperado de la COVID-19, tras haber pasado la enfermedad:

1.3 Certificado de recuperación contendrá, al menos, los siguientes datos:

  • Nombre y apellidos del titular
  • Fecha de realización de la toma de muestras del primer test diagnóstico positivo para SARS-CoV-2
  • Tipo de test NAAT realizado
  • País emisor

Este certificado (de vacunación o prueba diagnóstica o recuperación) deberá ser el original, estará redactado en español, inglés, francés o alemán y podrá ser presentado en formato papel o electrónico. 

2. Formulario de Control Sanitario de Pasajeros

Desde el 01 de julio de 2020 todos los pasajeros que lleguen a España por vía aérea o marítima deberán someterse a un control sanitario antes de su entrada en el país. Dichos controles podrán incluir la toma de temperatura, un control documental y un control visual sobre el estado del pasajero.

En lo que se refiere al control documental, todos los pasajeros con origen en cualquier aeropuerto o puerto situado fuera del territorio español que lleguen a España, incluidos los que vienen en tránsito con destino a otros países, deberán cumplimentar un “Formulario de control sanitario”.

La cumplimentación de este formulario se deberá realizar mínimo 48 horas antes de llegar a España por vía electrónica a través de la dirección de internet: https://www.spth.gob.es/create o mediante la aplicación gratuita SPAIN TRAVEL HEALTH-SPTH (iOS y Android).

FORMULARIO SANITARIO PARA PASAJEROS

Una vez cumplimentado el formulario se facilitará al pasajero un código QR que deberá presentar en los controles sanitarios a la llegada a España. 

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Requisitos COVID 19 para entrar a Grecia desde España por avión

ACTUALIZACION: 25 de julio de 2021

Actualmente, los residentes permanentes de los estados miembros de la UE y el Acuerdo de Schengen, el Reino Unido, los Estados Unidos de América, los Emiratos Árabes Unidos, Serbia y el estado de Israel que entran en Grecia están exentos de las restricciones de cuarentena.

Los pasajeros que viajen en vuelos internacionales a Grecia deben cumplir UNO de los siguientes criterios:

  1. Mostar una prueba molecular negativa (PCR) para COVID-19 realizada dentro de las 72 horas previas a su entrada en Grecia. El certificado debe estar en inglés, francés, alemán, español, italiano o ruso, debidamente emitido, de acuerdo con la legislación pertinente, o bien;
  2. Mostrar una prueba negativa de antígenos (Rapid-Test) para COVID-19 realizada dentro de las 48 horas previas a su llegada a Grecia. El certificado debe estar en inglés, francés, alemán, español, italiano o ruso, debidamente emitido, de acuerdo con la legislación pertinente, o bien;
  3. Mostar el certificado de vacunación. El certificado debe estar en idioma inglés, francés, alemán, italiano, español, ruso, emitido por una autoridad pública, siempre que la vacunación se haya completado al menos 14 días antes de la llegada a Grecia. El certificado de vacunación debe incluir el nombre del pasajero, el tipo de vacuna y el número de dosis. O bien;
  4. Tener un comprobante de recuperación de COVID-19 válido a partir de dos meses después de una prueba de PCR o antígeno positivo hasta nueve meses. La prueba debe estar en inglés, francés, alemán, español, italiano o ruso, debidamente dictada, de acuerdo con la legislación pertinente.

Y ADEMAS:

Es obligatorio que todos los pasajeros en vuelos internacionales completen via la web oficial del gobierno griego y envíen el Formulario de localización de pasajeros (PLF) electrónicamente, a más tardar el día antes de su llegada. Aconsejado cumplimentar SIN FALTA entre las  48 a 72 horas previas a su llegada a Grecia.

Una vez cumplimentado le llegará un aviso que el indica que recibirá un código QR la medianoche del día previo a su llegada a Grecia. Es MUY IMPORTANTE que lleve su código QR consigo a la hora de viajar. Aún habiendo rellenado en tiempo y forma el PLF, si no lleva consigo el código QR se le denegará el embarque.

Rellenar FORMULARIO PLF (Localización de Pasajeros) https://travel.gov.gr/#

DENEGACION DEL EMBARQUE: Los pasajeros que no presenten en tiempo y forma el Código QR (PLF).

IMPORTANTE: A su llegada, todos los pasajeros serán sometidos a un test rápido COVID-19 de forma aleatoria. Si se encuentra positivo, se requiere una cuarentena de 14 días bajo supervisión, ya sea en el domicilio o en una residencia temporal  asignada por las autoridades correspondientes.

Las obligaciones anteriores afectan a todos los pasajeros de edad a partir de doce (12) años.

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Arqueología en el Peloponeso

El Peloponeso es la península más grande y más meridional de Grecia y del sur de Europa. Se trata de una zona vital en la historia del país heleno y, como consecuencia, son muchas las civilizaciones que han pasado por sus tierras por lo que la arqueología en esta zona tiene un papel fundamental.

Recientemente un grupo de arqueólogos de la Universidad de Cincinnati ha descubierto en la zona dos tumbas abovedadas de unos 3500 años de antigüedad. Entre los objetos encontrados en los mausoleos se halló un anillo de oro con dos toros en relieve que se usaba para sellar y un medallón con la imagen de una diosa egipcia (Hathor). Ya en 2015, en esta misma zona, apareció la tumba llamada “Del guerrero del grifo”,denominada así porque contenía una placa de marfil adornada con un grifo. En ella se encontró el esqueleto de un guerrero rodeado de millares de joyas, armas (una espada de bronce con empuñadura de marfil cubierta de oro y una daga dorada) y armaduras. La pieza de mayor valor encontrada fue el Ágata del Combate de Pilos, una gema que (debido a su belleza) provocó lágrimas entre algunos de sus restauradores. Para muchos esta pieza de la Edad de Bronce se ha convertido en la pieza más hermosa descubierta hasta ahora. Por su parte, el hallazgo de la tumba es de gran importancia pues se trata del monumento funerario más impresionante y rico de la Grecia continental que ha salido a la luz en los últimos 65 años.

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El Ágata de Combate de Pilos. La escena, recuerda a algunas de las batallas de la Ilíada, la componen tres guerreros. Imágenes pertenecientes a la Universidad de Cincinnati.

Este tipo de enterramientos pueden arrojar luz sobre la vinculación entre las primeras dos civilizaciones europeas en la Edad de Cobre y la Edad de Bronce: la minoica (3.000-1.450 a.C.) y la micénica (1.500-1.100 a.C.). La influencia de la primera sobre la segunda puede verse plasmada en los palacios de la Pilos y Cnossos, por ejemplo.

Palacio Pilo

Recreación del Palacio de Néstor, en Pilos. Se puede  su apreciar con claridad la influencia minoica.

Si queréis saber más sobre la fascinante historia del Peloponeso no dudéis en acudir y visitar los yacimientos arqueológicos, no hay mejor forma de conocer una cultura que verla in situ.

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Leonidas y sus 300 espartanos, la Batalla final

Si no has leído la primera parte de este artículo, haz click aqui…

La batalla va a comenzar.

Los defensores se disponen para hacer frente a la primera arremetida persa. Los soldados veteranos se sitúan en las primeras filas para aguantar la embestida inicial del combate. La experiencia es un grado, y más en tales circunstancias.

El pesado equipo de los espartanos supone un muro frente al avance del enemigo. Los yelmos apenas dejan un resquicio por el que adivinar la incompasiva mirada del hoplita, único atisbo de humanidad tras la impenetrable coraza. Una visión aterradora para los persas.

El escudo, principal arma de los espartanos (‘Vuelve con él o sobre él’, les decían las madres a sus hijos antes de partir a la batalla) defiende el flanco derecho del compañero, del hermano de armas.

Finalmente, las sarisas (lanzas de largo alcance de más de cuatro metros de longitud) de los griegos resultan letales ante la fragilidad de las armaduras y defensas de los asiáticos. Pero los de Jerjes son decenas de millares. Demasiados hasta para los avezados hombres del ‘León de Esparta’.

Empieza el primer asalto. Los persas avanzan con decisión. De pronto, los griegos se marchan. En realidad simulan una retirada. De esta forma, los confiados persas se lanzarán en su persecución convencidos de una victoria fácil. Han mordido el anzuelo.  La maniobra, tan antigua como eficaz, ha dado sus frutos. Los griegos se dan la vuelta, contraatacan y cogen desprevenidos a las sorprendidas huestes de Jerjes, las cuales son diezmadas en el tramo central del paso tras la inesperada estratagema helena.

Los hoplitas griegos son una auténtica máquina de triturar y en unas horas miles de cuerpos enemigos aparecen masacrados en el campo de batalla. El telón del acto inicial cae con un halo de esperanza para los hombres comandados por Leónidas, que empiezan a creer que algo más que una muerte honorable es posible.

Furioso, en el segundo día, Jerjes manda a sus tropas de élite, los Diez Mil Inmortales, así conocidos porque cada efectivo caído era reemplazado de inmediato, de forma que el número siempre permanecía intacto.

Pero aquellos que luchan por su libertad no se arredran y allí esperan, firmes, a sus nuevos contendientes. Los Inmortales de Jerjes, los mejores de entre los mejores de su ejército, arremeten contra el muro heleno. Pero el paso es una ratonera. Los griegos los aplastan contra la montaña, los arrojan por el acantilado a un  mar que se une a los aliados engullendo en el abismo los cuerpos de los caídos. Los Inmortales se hacen más mortales que nunca ante las espadas y las lanzas de sus verdugos, las cuales traspasan la carne de sus enemigos como si se tratara de mantequilla. Son realmente los espartanos quienes se muestran invencibles. Aparentemente, las heridas sufridas no les causan daño alguno ya que la sangre se confunde con el color carmesí de sus capas.

Amanece un nuevo día y Jerjes está decidido a tomar el paso de una vez por todas. Se juega el todo por el todo, ya que una nueva derrota podría suponer un golpe demasiado duro para la moral de sus tropas. Pero la motivación no es la misma. Los persas combaten obligados por su rey en un país extraño. Los griegos, sin embargo, son hombres libres que luchan por su tierra. Combaten como máquinas, como demonios que no dan cuartel convirtiendo en una carnicería cada ataque persa.

Los ejércitos vuelven a chocar y la historia se repite. Los griegos apenas sufren bajas gracias a su férrea disciplina táctica y su coraje. Enfrente de ellos, miles de cadáveres persas son devorados por los buitres. El aire, cada vez más viciado, se hace irrespirable. Todo el paso transpira un hedor a muerte.

Derrotado, Jerjes empieza a sopesar la idea de volver a casa. Él, monarca de medio mundo, humillado por un puñado de locos fanáticos de su patria, tendría que volver con las manos vacías y el anhelo insatisfecho de hacerse con el poder de toda la Hélade.

Pero entonces, en aquel momento crucial, sucedió algo que supuso un giro inesperado de los acontecimientos. De hecho, y según relata la historia, marcó el devenir de la batalla. Un lugareño llamado Efialtes (en griego, efialtis significa pesadilla) le mostró al rey de Asia un paso secreto a través del monte Calidromo, bajo cuya sombra se parapetaban Leónidas y los suyos. De esa forma, podrían coger a los griegos por sorpresa. Advertido de la situación, el rey de Esparta licenció a todos los hombres a excepción de su guardia personal, los 300 espartanos y de los tebanos, de cuya lealtad dudaba. Efectivamente, aquellos temores no eran infundados. Cuando fueron emboscados y el cerco comenzó a estrecharse en torno a los griegos, los tebanos no dudaron en decantarse del lado persa rindiéndose a los invasores.

Sin embargo, Leónidas y sus 300 espartanos resistieron hasta el final. Junto a ellos se quedaron Demófilo y sus 700 tespios, quienes decidieron luchar hombro con hombro junto a los espartanos hasta que pereciera el último hombre, pues tal era su valor y fidelidad a la causa. Así, Tespia y Esparta quedarían inmortalizadas, unidas, para la eternidad.

Se acerca el final de la batalla. Los persas descienden por la senda indicada por el traidor. Las tropas de Jerjes consiguen sitiar a los pocos hombres que aún defienden el paso y se cierran sobre ellos como una pinza. Los griegos ya no pueden defender las Termópilas y se lanzan al ataque con un objetivo; Morir matando.

La lucha es encarnizada, Leónidas y los suyos se mueven como un solo hombre y cada estocada acaba con un enemigo mordiendo el polvo. Luchan con valentía, pero detrás de cada persa viene otro. Y otro. Y otro.

Las fuerzas comienzan a mermar después de cuatro días de intensas luchas. Una flecha alcanza a Leónidas. El rey se desploma entre el tumulto. Sus hombres le protegen. Recogen su cuerpo y se retiran a una pequeña elevación del terreno. Se encuentran rodeados pero no están dispuestos a entregar el cuerpo de su rey.

Por fin, Jerjes, hijo de Darío, empieza a saborear la tan ansiada victoria, la culminación del sueño de su padre. No quiere perder más hombres y manda a llamar a los arqueros. Los escasos supervivientes del contingente aliado, diezmado por las bajas, no se rinden. Una lluvia de proyectiles cae como fuego lacerante sobre los últimos, valerosos, tenaces, defensores de las Termópilas. Poco a poco, los cuerpos de los griegos se van desplomando sobre un suelo que ya no puede filtrar más sangre. Por fin, caen las Termópilas.

Aquellos hombres murieron en defensa de su independencia y en contra de la opresión y de la tiranía. Pero la Hélade viviría. Ganaron un tiempo precioso que resultaría fatal para los intereses del rey Jerjes. Los griegos se reagruparon y derrotaron a los persas.

Primero, en la batalla naval de Salamina, en la que la flota helena venció a las naves del rey de Asia. Posteriormente, en los campos de Platea, donde los espartanos comandaron el ejército de la Liga Panhelénica, dando el golpe definitivo a los persas, quienes definitivamente abandonaron la idea de conquistar aquella tierra de griegos.

 

Hoy día, en la carretera secundaria que une Lamía con Atenas bordeando el Calidromo, casi obsoleta tras la construcción de la nueva autopista, hay un monumento que recuerda el valor y la entrega de aquellos hombres que dieron la vida por la libertad de su patria. A escasos metros, en la cima en la que cayeron los últimos héroes de Termópilas, pervive una placa conmemorativa con un epígrafe que, tal y como escribió el poeta Simónides, reza así: ‘Caminante, ve y dile a Esparta que sus Hijos cayeron en cumplimiento de sus Leyes’. La parada, si no obligada, merece la pena.

Las Termópilas

IR A LA PRIMERA PARTE DE LEONIDAS SUS 300 EN LAS TERMÓPILAS

José María Hernández de la Luna

José María Hernández de la Luna

José María Hernández de la Luna

Periodista español, viajero empedernido de Grecia y uno de los mayores helenistas y amigo de lo griego (filelinas) que jamás haya existido, posee un vasto conocimiento del paisaje y la historia del país heleno. Ha colaborado con numerosos medios de comunicación de Grecia y España, de entre los que destacan FOX, National Geographic, OBS, ERT, Thessalia, Alpha, Cope, El Mundo, Punto Radio, Sky Radio, Makedonía, FOS, 3Tréboles y TVE, entre otros. Naturalista apasionado, trabaja en la defensa y la divulgación de la vida salvaje y la cultura tradicional. Director y co-productor del documental sobre Meteora ‘Monjes en nidos de águilas’ y autor de un libro de recetas de cocina griega. Destaca también su faceta como narrador en la cobertura de eventos deportivos, además de haber desempeñado una importante actividad en el campo empresarial haciendo de puente entre empresas españolas, griegas y chipriotas, incluyendo el sector de las exportaciones comerciales, organización de eventos y la colaboración activa con entidades deportivas.

josemaria guión bajo hernandez arroba hotmail punto com

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Leonidas y sus 300 en las Termópilas

Agosto del año 480 a.C. Los persas han llegado al desfiladero  de las Termópilas, el angosto brazo de tierra que separa la libertad de los griegos que aún resisten al invasor de la tiranía a la que ya han sido sometidos los pueblos al norte del desfiladero.

Frente al enemigo se apostan los aliados comandados por el rey espartano Leónidas. Es la segunda gran batalla de las Guerras Médicas que durante medio siglo enfrentaron a griegos y persas.

Diez años antes, los griegos habían derrotado a las huestes del rey Darío en Maratón.

Ahora, Jerjes, el nuevo monarca del Imperio Persa, se dispone a retomar el plan de su padre. El contingente asiático, un formidable ejército formado por tropas de cincuenta nacionalidades, cruza el Helesponto y llega a Europa. Jerjes comienza su incursión en tierras helenas desde el norte y los griegos se ven obligados a reunirse, soliviantar sus interminables disputas internas y hacer frente común ante la amenaza externa.

El rey persa, junto con la caballería y la infantería, avanzan por tierra hacia Tesalia mientras su flota le acompaña rumbo sur por las aguas del Egeo. Dado que sus fuerzas eran muy inferiores en número, los griegos debían perpetrar un plan para aumentar sus ya de por sí escasas posibilidades de victoria ante tan poderoso contrincante.

De este modo, se reunieron en el istmo de Corinto y decidieron buscar un lugar en el que la situación geográfica supusiera una desventaja para los persas y de esta forma tratar de equilibrar la balanza. Así, una vez detenido el avance del ejército persa, la impaciencia de Jerjes le llevaría a atacar por mar donde los griegos podrían aprovechar su conocimiento de las aguas y su destreza en el manejo de las naves para infligir una derrota a los persas que a la postre resultaría definitiva.

Así pues, la flota helena esperaría cerca del cabo Artemisio, al norte de la isla de Eubea, mientras que un contingente de infantería defendería el paso de las Termópilas (Puertas Calientes), así llamado por la existencia de fuentes termales sulfurosas en la zona.

En la actualidad, el lugar dista mucho de ser lo que era entonces, ya que los aluviones depositados por el río Esperquio han desplazado la línea de costa varios kilómetros hacia el este. Pero por aquel entonces, el paso tenía una longitud de unos 6 kilómetros de largo y en determinados tramos presentaba unos estrechamientos que solo permitían el paso de un carro. Los aliados se apostaron en el tramo central, parapetados junto al antiguo muro focense.

Por su parte, los espartanos se encontraron ante la difícil tesitura de elegir entre acudir a la contienda o respetar el carácter sagrado de su festival religioso que coincidiría en aquellas fechas. Finalmente determinaron no enviar al ejército hasta que finalizara dicho periodo.

Pero en Esparta el rey Leónidas, quien había dado su palabra al consejo aliado de que su pueblo respondería a la llamada de Grecia, decidió marchar junto con su guardia personal encabezando el contingente aliado, al que se unirían guerreros peloponesios, tespios, focenses, locrios, y tebanos, estos últimos a la fuerza, pues los aliados desconfiaban de sus continuos flirteos con el persa.

En total, unos 6000 hombres frente al inconmensurable ejército asiático. Si bien las cifras del historiador clásico Heródoto nos hablan de un número exagerado de la armada invasora, estudios más cercanos a la realidad calculan que las tropas de Jerjes podrían oscilar de los 200.000 a los 400.000 hombres. Toda Asia frente a un puñado de griegos.

Probablemente, Jerjes pensó que ante la imponente visión de su ejército, los aliados titubearían y acabarían por retirarse del paso. Así, subestimando su coraje, envió un mensajero que invitaba a Leónidas y sus hombres a rendirse y deponer las armas. ‘Moloon labé’ (venid a buscarlas) fue la respuesta del rey de los lacedemonios. El reto está servido y la batalla era inminente.

Los espartanos aprovechan las horas previas a la lucha para peinarse y ejercitarse ante los atónitos ojos de los persas, quienes no comprendía la aparente calma de sus adversarios.

Pero los hijos de Esparta llevaban tiempo preparándose para esto. Toda la vida, desde la agogé, esto es, la escuela en la que se educaban los niños espartanos. Desde los tres años, entrenándose por y para la guerra, parte intrínseca de a vida del orgulloso espartíata. En la mente no hay sitio para el miedo, solo una disciplinada preparación para el ataque.

Un ataque metódico, constante, implacable. Y los persas lo iban  a sufrir en sus propias carnes. Es tal el compromiso del espartano con el grupo, con su país, que llega casi al desprecio de la propia vida.

Se cuenta que, cuando un emisario persa fue enviado a los defensores de las Termópilas para amedrentarle con el poderío de sus arqueros, ‘hoy nuestras flechas oscurecerán el Sol’, un soldado espartano replicó, ‘tanto mejor, entonces pelearemos a la sombra’.
La batalla va a comenzar.

Las Termópilas

FIN PRIMERA PARTE | VER SEGUNDA PARTE

José María Hernández de la Luna

José María Hernández de la Luna

José María Hernández de la Luna

Periodista español, viajero empedernido de Grecia y uno de los mayores helenistas y amigo de lo griego (filelinas) que jamás haya existido, posee un vasto conocimiento del paisaje y la historia del país heleno. Ha colaborado con numerosos medios de comunicación de Grecia y España, de entre los que destacan FOX, National Geographic, OBS, ERT, Thessalia, Alpha, Cope, El Mundo, Punto Radio, Sky Radio, Makedonía, FOS, 3Tréboles y TVE, entre otros. Naturalista apasionado, trabaja en la defensa y la divulgación de la vida salvaje y la cultura tradicional. Director y co-productor del documental sobre Meteora ‘Monjes en nidos de águilas’ y autor de un libro de recetas de cocina griega. Destaca también su faceta como narrador en la cobertura de eventos deportivos, además de haber desempeñado una importante actividad en el campo empresarial haciendo de puente entre empresas españolas, griegas y chipriotas, incluyendo el sector de las exportaciones comerciales, organización de eventos y la colaboración activa con entidades deportivas.

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Ermitas y capillas de islas griegas

Grecia es un país religioso.  La iglesia ortodoxa juega un importante papel en la sociedad griega. Todo el territorio griego está plagado de ermitas y capillas. Pero sin duda las más bellas son aquellas que se construyeron junto al mar.

En muchas ocasiones por los pescadores y marineros. Quizás sus familias. Siempre han servido de refugio a pescadores y marinos de todos los tiempos.

Están abiertas y todo el mundo puede acceder. En el interior encontraremos bellos iconos bizantinos de Cristo, su vida, los apóstoles y Santos del mundo ortodoxo. Sus olores a incienso y perfumes son muy característicos.

La costumbre invita a encender una vela y al rezo y el ritual siempre comienza santiguándonos. Las velas varían de tamaño y cada uno valora su aportación como le dicte su conciencia.

Para aquellos que visitan Grecia, es absolutamente imprescindible que antes de que su viaje finalice entren y conozcan alguna de las pequeñas capillas que a lo largo de su viaje encontrarán, ya que de modo contrario se habrán marchado de Grecia sin completar su visita.

Independientemente de tus creencias, la magia, la luz, la ubicación nos llevan a otro mundo y a las sensaciones más intensas que en Grecia se pueden percibir. Famosas en Santorini por sus cúpulas azules y en Mykonos por sus bellas cúpulas rojas que marca la tradición local. Cada región marca su personalidad y estilo, pero todas bellas y construidas con cariño y la fuerza que otorga la auténtica fé.

Dejando aparte las capillas y ermitas de las islas más conocidas y famosas, les invitamos a conocer una selección de capillas de islas griegas poco o nada conocidas que destacan por su enorme belleza. Debes saber que Panagia significa Virgen y que Agios significa San.

Visita las islas griegas y descubre tu propia capilla favorita, fotografiala y la incorporaremos a este blog de Grecia. Conoce todo sobre el destino Grecia.

Capillas Islas Griegas

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou nace en Madrid y es hijo de padre griego y madre española. Viaja desde muy joven año tras año con sus padres a los rincones más variados de Grecia desde su infancia. Vive y conoce Grecia en profundidad y acaba conviertiendo su pasión es su profesión. Crea grecotour.com en 1.998 trás años de experiencia en el sector del turismo entre Grecia y España.
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¿Dónde filmaron Mamma Mia?

Son muchísimas las veces que se nos pregunta:

¿Dónde rodaron Mamma Mia? ¿Dónde fue grabada Mamma Mia? ¿Dónde fue rodada Mamma Mia? ¿Dónde grabaron Mamma Mia?

Son muchas también las que se nos pregunta donde se encuentra la isla de Kalokeri en el destino Grecia. Y nos quedamos en blanco porque no nos suena, pero sabemos que significa verano en griego. Y es que no existe, es una isla ficticia e imaginaria en la cual transcurre la película Mamma Mia.

Mamma Mia es una película del 2008 de Universal Studios Entertainment y un musical de los mejores temas del gran grupo ABBA, que jamás ha pasado de moda y sus canciones siguen siendo igual de actuales a fecha de hoy. Su director es Phyllida Lloyd. Sus principales actrices Meryl Streep y Amanda Seyfried y sus principales actores Stellan Skarsgård, Colin Firth y por último Pierce Brosnan.

Decir también que el hotel Villa Donna de Meryl Streep en Kalokeri no existe y que todo el entramado es meramente un escenario cinematográfico. Pero eso no quita que estas regiones tengan maravillosos hoteles. Sea como sea, se situó en un acantilado sobre la playa de Glysteri en Skopelos.

La película se rueda en distintos escenarios de Grecia. Principalmente en las islas Espóradas (Skiathos y Skopelos principalmente) y la región del Monte Pelion (especialmente en el pequeño pueblo de Damouchari), en la Grecia continental.

Escenas en la Isla de Skopelos

Quizás una de las escenas más bellas es en la pequeña ermita de Agios Ioannis Prodromos, la escena de la boda. Sus escaleras y la ubicación son fantásticas y únicas. Las escenas interiores son ficción de estudio. Se encuentra el noreste de la isla de Skopelos camino del puerto norte de Glossa.

Agios Ioannis Prodromos, en la isla de Skopelos. Mamma Mia.

Agios Ioannis Prodromos, Skopelos. Mamma Mia.

Capilla de Agios Nikolaos, en Skopelos. Mamma Mia.

Capilla Agios Nikolaos, en Skopelos. Mamma Mia.

Al oeste de la isla de Skopelos toda la isla esta densamente cubierta de bellos pinos mediterráneos. Aquí disfrutaremos de imágenes de dos impresionantes playas. La primera la Playa de Milia, donde todos bailan junto a un chiringuito en la playa y se produce la escena del pañal con la toalla. Y en segundo lugar, la Playa de Glisteri donde disfrutamos de la escena en la que la protagonista, Sophie, lee las cartas a sus amigas y donde escucharemos el tema de Honey Honey de Abba.

Otra de las increibles playas que la película Mamma Mia nos es la playa de Kastani, donde Sophie se lanza del barco y nada hasta encontrarse con Sky (su futuro marido) y allí sus amigos se lo llevan de despedida de soltero.

La película comienza en un pueblo, amaneciendo y una terraza sobre el mar y un buzón. Pues bien, esto es el pueblo de Skopelos. Allí encontraremos la capilla de Agios Nikolaos, uno de los lugares más emblemáticos de la isla de Skopelos. Esta escena mezcla el puerto viejo de Skiathos con el pueblo de Skopelos.

Otros lugares utilizados en la película en Skopelos también son Amarantos y Nisi.

El salto desde lo alto de la roca de Sophie con sus 3 padres se encuentra entre la Playa de Agnontas y la carretera de nos lleva a la población de Stafilos.

Escenas en la Isla de Skiathos

Aquí básicamente se utilizó el puerto de Skiathos, la zona donde se encuentran las tabernas y los barcos de pescadores son amarrados. Otro bello rincón de las islas Espóradas que han sabido explotar cinematográficamente en esta película.

Skiathos, Espóradas Grecia. Mamma Mia.

Skiathos, Espóradas Grecia. Mamma Mia.

Puerto de Skiathos, Grecia. Mamma Mia.

Puerto de Skiathos, Grecia. Mamma Mia.

Por cierto, en la escena del buzón inicial al fondo aparece una isla. La pequeña isla de Tsougrias que los Beatles quisieron e insistieron en comprar sin éxito en los años setenta.

Escenas en Damouchari, Pelion (Región de Muresi)

Una de las mejores escenas, donde baila todo el pueblo y bajan la ladera hasta el mar. Recorren una pasarela de madera y se tiran al agua. Es un pequeño pueblo de Damouchari que solo tiene dos hoteles rurales y unas tabernas que son una maravilla. Un lugar fantástico y realmente escondido. Como localizaron este lugar para mi sigue siendo un misterio.

El pueblo de Damouchari,en Pelion Grecia.

Pueblo de Damouchari,en Pelion. Mamma Mia

La playa de Damouchari, en Pelion. Mamma Mia.

Playa de Damouchari, en Pelion. Mamma Mia.

Mi amigo Dimitris es el propietario de la taberna y solo abre en temporada alta, el resto del año descansa con sus muchísimos hijos en la ciudad de Volos.

Si deseas viajar a estos lugares no te arrepentirás. Son y siguen siendo lugares de enorme encanto y belleza. Sin duda disfrutareis en grande de estos paisajes, colores, luz y gentes.

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou nace en Madrid y es hijo de padre griego y madre española. Viaja desde muy joven año tras año con sus padres a los rincones más variados de Grecia desde su infancia. Vive y conoce Grecia en profundidad y acaba conviertiendo su pasión es su profesión. Crea grecotour.com en 1.998 trás años de experiencia en el sector del turismo entre Grecia y España.
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Receta de Mayiritsa o Sopa de Pascua

¿Qué es la Mayiritsa o Sopa de Pascua griega?

La mayiritsa es el guiso por antonomasia de la Pascua griega, consistente principalmente en una sopa de asadura de cordero que se adereza con eneldo, pimienta y una solución de huevo y limón llamada avgolémono.

La tradición marca que el plato se ha de tomar justo tras la medianoche del sábado al domingo, cuando las familias regresan a casa con las velas prendidas con la Luz Sagrada.

Al tratarse de una vianda típicamente casera, existen numerosas variaciones dependiendo de cada zona y hogar. Sin embargo, siempre se mantiene una base muy identificable, lo que, unido a las connotaciones que rodean la preparación y toma del guiso, convierten a la mayiritsa en uno de los platos más singulares del recetario gastronómico heleno.

En esta ocasión la receta tradicional y las fotos que acopañan han sido cortesía de la madre de Afroditi, periodista griega, en esta Pascua ortodoxa y de primera mano para nuestro blog. Gracias, mama de Afroditi y gracias a tí Afroditi por regalarnos este momento tan especial y familiar.

Ingredientes

Asadura de cordero (hígados, riñones, pulmón,…)
200 gr. De intestinos de cordero
5 cebolletas
1 vaso de arroz
1 lechuga picada
3-4 huevos
Abundante eneldo fresco picado
4 limones
Aceite de oliva, sal y pimienta

Receta de la Mayiritsa

Se lavan bien la asadura y los intestinos. Se hierven en agua abundante quitando la espuma durante media hora. Se lavan de nuevo y se cortan en trocitos pequeños. Se pica la cebolleta y se fríe en una cacerola junto con las vísceras y la lechuga, tras haber sido escaldada previamente. Se hierve todo durante media hora a fuego lento y se añade el arroz. Salpimentamos y dejamos cocer otros quince minutos. Se baten las yemas de huevo con el zumo de tres de los limones y se va añadiendo poco a poco a la cocción, que no dejaremos de remover. Seguimos removiendo durante varios minutos. Añadimos el eneldo y exprimimos el jugo de los dos limones sobrantes.

Servir de inmediato.

Reportaje fotográfico de la elaboración

José María Hernández de la Luna

José María Hernández de la Luna

José María Hernández de la Luna

Periodista español, viajero empedernido de Grecia y uno de los mayores helenistas y amigo de lo griego (filelinas) que jamás haya existido, posee un vasto conocimiento del paisaje y la historia del país heleno. Ha colaborado con numerosos medios de comunicación de Grecia y España, de entre los que destacan FOX, National Geographic, OBS, ERT, Thessalia, Alpha, Cope, El Mundo, Punto Radio, Sky Radio, Makedonía, FOS, 3Tréboles y TVE, entre otros. Naturalista apasionado, trabaja en la defensa y la divulgación de la vida salvaje y la cultura tradicional. Director y co-productor del documental sobre Meteora ‘Monjes en nidos de águilas’ y autor de un libro de recetas de cocina griega. Destaca también su faceta como narrador en la cobertura de eventos deportivos, además de haber desempeñado una importante actividad en el campo empresarial haciendo de puente entre empresas españolas, griegas y chipriotas, incluyendo el sector de las exportaciones comerciales, organización de eventos y la colaboración activa con entidades deportivas.

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Viaje al Peloponeso, tercera etapa

En la Península de Mani …

Habiendo llegado por fin a Mani, en el destino Grecia, antes de comenzar el recorrido turístico, comentar algunas características de lo que nos vamos a encontrar. La arquitectura de los pocos y pequeños pueblos es recia, en piedra, casi diríamos que fortificada, plagada de torres de vigilancia que nos encontraremos en todo el perímetro marítimo, nada menos que 7 castillos y pequeñas iglesisas bizantinas (las mas antiguas de toda Laconia) de los s. X, XI y XII.

Para llegar a Mani hay que pasar por Gythio, antiguo puerto de la (relativamente) vecina Esparta. Tiene una bonita bahía y el concurrido paseo marítimo esta bordeado de edificios del s. XIX pintados en tonos pastel con las casas turcas detrás subiendo las empinadas cuestas. La vista curiosa desde los agradables cafés del mencionado paseo es la de la playa de Glossa, situada enfrente y en la que está varado un gran barco mercante desde hace muchos años. Camino de Areópoli, a unos 5 kms. Nos encontraremos con el pueblecito de Mavrovouni que posee una larga playa de arena bastante concurrida para lo que es habitual en la zona y en la que encontraremos concurridos chiringuitos para comer en la misma playa, muy recomendable. Ya solo nos quedarán unos distraídos 20 kms. para llegar a nuestro destino.

Recomiendo tomar como base el pequeño pueblo de Areópoli, (este es pequeño, los demás son minúsculos) situado casi al final de las estribaciones del monte Taygetos, en la costa occidental de la península de Mani con una oferta hotelera y de restauración bastante importante, tanto en el pueblo como en la cercana y maravillosa bahía de Limeni bañada por el mar Jónico y en pleno Golfo de Mesinia.

Desde aquí nos encaminamos hacia el sur por la única carretera posible, que es la que bordea toda la península, ya que ésta no se puede atravesar por carreteras asfaltadas dada su abrupta orografía. A unos 11 kms. nos encontraremos la pequeña bahía de Diros que cobija las cuevas del mismo nombre, utilizadas en el Neolítico y redescubiertas en 1.895 y a las que se accede desde la playa. Continuando por la carretera hacia el sur camino de Gerolimenas, a la izquierda en la montaña encontramos pequeñísimos pueblos con sus casas fortificadas, iglesias bizantinas y torres y, a la derecha podremos desviarnos hacia la bahía de Mezapos, por ejemplo. En la pequeña y bonita bahía de Gerolimenas se encuentra el pequeño pueblo de pescadores del mismo nombre, que tiene una agradable playa.

Aproximadamente 6 kms. hacia el sur, siguiendo la costa y subiendo una fuerte pendiente se encuentra uno de los lugares imprescindibles de Mani, Vathia, donde es un placer poder disfrutar del emplazamiento, la perspectiva, la arquitectura y su soledad, ya que a pesar de su monumentalidad está prácticamente abandonado. A partir de aquí ya solo nos quedan hacia el sur de la península unos 5 escarpados kilómetros, pero al final de esa carretera nos espera una sorpresa, nada menos que el Cabo Ténaro (Tainaro), la punta mas meridional en tierra firme de Grecia con los pocos restos del Santuario del Oráculo de la muerte de Poseidón y donde en la antigüedad (época Arcaica, s. VIII-V a.C.) se situaba el Hades, el acceso al «más allá», el camino hacia la Laguna Estigia, en otras palabras, lo que para las generaciones más próximas a nosotros serian las puertas del infierno.

A partir de aquí ya solo nos queda subir hacia el norte por la costa oriental con la carretera un poco mas enrevesada, empinada (pero sin problemas) y el paisaje aún mas árido que en la otra vertiente y, lo primero que nos encontramos es el pequeño pueblo de Porto Kagio. Subiendo por la empinada carretera atravesaremos los restos del bonito pueblo de Lagia y a unos 10 kms. al norte un minúsculo pueblecito llamado Kokkala que posee una aguas tan transparentes que parecen de mentira, el baño en su playa de cantos rodados blanquísimos es espectacular.

No aparece casi en ningún mapa, solo en los mejores, pero a unos 5 kms. al norte, y ojo, desviándose hacia el mar unos 500 mts., está el pueblecito de Alypa con una pequeña playa de 50 mts. entre dos muros de roca y un pequeño chiringuito en medio de la playa donde se puede saborear lo que de verdad es la comida mas tradicional griega, allí no hay ni turistas y el precio…una broma. Siguiendo nuestra ruta recomiendo detenerse en la playa del pueblo de Chalikia Vata (Halikia) justo antes de llegar a Kotronas, creo que el único pequeño puerto de toda la costa este.

Siguiendo nuestro camino hacia el norte bordeando la costa, imprescindible la playa de Skoutari. Kamarés y Vathi también tienen largas playas. Ya desde allí emprenderemos la vuelta a Areópoli, a unos 18 kms., si es que hemos escogido esta opción de alojamiento.

Mencionar antes de dejar Mani que las playas son (al contrario que las que nos podemos encontrar a lo largo de toda la costa occidental del Peloponeso, que son de arena fina) mas bien de guijarros o arena gruesa y que el tráfico por la carretera es entre mínimo e inexistente, en los meses de Junio y Julio te puedes encontrar haciendo tu mismo recorrido 2 coches a lo sumo, lo cual hace el viaje bastante cómodo, creo.

FIN TERCERA ETAPA

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Rafael Llorente

Rafael Llorente

Rafael Llorente

Después de una dilatada carrera profesional, en la que ha dedicado mucho de su tiempo de vacaciones a su gran pasión, el turismo, en especial por el Mediterráneo y más particularmente por Italia y Grecia, se haya inmerso en la finalización del Grado de Turismo en la Universidad Complutense de Madrid. Ha colaborado con grecotour en muchas ocasiones en la confección de viajes y redacción de contenidos turísticos de calidad en la web. Su relación con grecotour comienza años atras como cliente y viajero. Será un habitual del equipo de redacción y contenidos de nuestro blog.
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El Pecio y la medusa

Hay un lugar en las Islas Esporadas, en la isla de Skopelos que se llama Panormos. Una cala perfecta para el fondeo protegida de los vientos y las olas. Rodeada de pino mediterráneo y la calma más absoluta. Otro lugar destacado del destino Grecia.

Allí se puede disfrutar del snorkeling perfecto. Ya desde la antigüedad este lugar era conocido como refugio por los navegantes de todos los tiempos y puerto natural sin rival.

Son muchos los pecios y barcos hundidos que allí se encuentran. Sus esqueletos cubren el fondo viendo pasar los años y los siglos. Sus únicos visitantes somos nosotros y las medusas que planean sobre sus restos.

Ser testigo de ese momento es sin duda un lujo al alcance de aquel que disfrute con momentos especiales y mágicos como este.

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou nace en Madrid y es hijo de padre griego y madre española. Viaja desde muy joven año tras año con sus padres a los rincones más variados de Grecia desde su infancia. Vive y conoce Grecia en profundidad y acaba conviertiendo su pasión es su profesión. Crea grecotour.com en 1.998 trás años de experiencia en el sector del turismo entre Grecia y España.
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Delfines desde un velero

Quizás uno de los placeres únicos que el destino Grecia nos pueda dar unas vacaciones en velero es el avistamiento y la compañía de delfines en libertad jugando con nuestro barco.

En frecuente encontrarlos en Grecia. Ya lo he vivido muchas veces, pero cada vez que ocurre es como si fuese la primera vez. La emoción que produce es la misma o similar a las que se tienen de pequeño y que con los años vas olvidando.

No se que tienen estos animales que enamoran, deseas su cercania y su amistad. Hay algo que nos une y su mirada parace humana o al menos transmite inteligencia y curiosidad.

Un avistamiento de delfines en tu charter náutico en Grecia quizas marque el momento más apasionante de tus vacaciones. Ese momento que llegado el frio invierno siempre recordarás especialmente. Es un recuerdo que alimenta nuestro ánimo y nuestra ilusión en repetir de nuevo esa experiencia tan especial.

Hay algo que no pueden mostrar las fotografías y es el sonido. La voz de los delfines que escuchas mientras juegan con al barco. En ese momento te das cuenta que conversan y se expresan. Lo tengo grabado en mis recuerdos y estoy deseando volverlo a escuchan pronto y volver a disfrutar de su compañía.

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou nace en Madrid y es hijo de padre griego y madre española. Viaja desde muy joven año tras año con sus padres a los rincones más variados de Grecia desde su infancia. Vive y conoce Grecia en profundidad y acaba conviertiendo su pasión es su profesión. Crea grecotour.com en 1.998 trás años de experiencia en el sector del turismo entre Grecia y España.
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Evripidou, un pequeño Bazar de Atenas

Pasear por la calle Evripidou, en pleno corazón de Atenas, es como atravesar un túnel del tiempo mediante en el que nos sumergimos en la ciudad de marcado carácter oriental que fue la capital de los griegos.

Un mundo en el que cada rincón destila un fuerte sabor añejo, medio oculto entre las piedras, reminiscencia de la dominación otomana que tuvo una fuerte influencia sobre la vida cotidiana de los griegos de entonces y que, aún hoy, sigue teniendo sobre una parte importante de la cultura helena. Pararse ante las tiendas de esta calle y aspirar las fragancias que emanan de su interior es, de algún modo, revivir aquella antigua Atenas. Las pirámides de pimentón, cúrcuma, azafrán, comino y un sinfín de colores y olores evocan sensaciones propias de los bazares de Oriente… Incluso cuando los carteles de los productos en griego nos devuelven a la realidad de la ciudad ateniense, ya que lo heleno sigue teniendo una fuerte presencia en la mezcla intercultural que se da en gran parte del Próximo Oriente. De hecho, en la vecina Turquía, aún se puede encontrar algún que otro pequeño puesto en el que los griegos oriundos mantienen en su lengua materna las etiquetas del género, como en el Bazar Egipcio de Estambul.

Tras franquear el recodo que separa Evripídou de la calle Athinás, nos saludan los primeros comercios. Envueltos en los aromas de las hierbas y especias, las estanterías se llenan de otras mercaderías. Velas, carbón, tabaco para narguile, esponjas naturales, jabones especiales, té…. Especialmente coqueta resulta la tiendecita Elixir. Las paredes son armarios de madera cuyos cajones escalan, casi parece que reptan, uno sobre otro, hasta llegar al techo, colmado también de diversos productos que cuelgan como extrañas estalactitas. Y, tras cada uno de esos cajones, un tesoro en forma de hierbas medicinales, té con frutas liofilizadas, aderezos para carnes, remedios milagrosos para diversas afecciones del cuerpo,…. No hay un resquicio por ocupar en toda la estancia, como si todo estuviera perfectamente diseñado con orden milimétrico para estupor del visitante. Casi llega a resultar más sorprendente la capacidad de reacción del dueño, el señor Periklís, ante cualquier requerimiento… – ¿Para la piel?. Sí, creo que este jabón negro con sales del Mar Negro podría resultar un exfoliante natural idóneo.-

Más allá se encuentran las tiendas de los armenios. Básicamente, carnicerías especializadas en soudjouk y pastourmá, dos productos típicos del país caucásico y de gran aceptación al este del Mediterráneo. Originariamente, el pastourmá consiste en una cecina elaborada con carne de camello fuertemente especiada cuyo aderezo no escatima en absoluto la presencia del ajo, y de la sal. Normalmente es raro encontrar pastourmá de camello, siendo más frecuente la preparada a partir de carne de vacuno. Eso sí, existe una amplia gama de cortes y calidades que, evidentemente, repercuten en el precio de un producto que suele figurar entre los mezedes (aperitivos típicos, algo parecido a las tapas españolas) favoritos de muchos griegos. Por su parte, el soudjouk es una salchicha de ternera de color oscuro, casi negro, también de gusto muy fuerte, y que se suele tomar cortada a la plancha acompañada de pan y ensalada para contrarrestar el potente sabor de la carne. Las dos charcuterías armenias, Mirán y Arapián, ambas abiertas desde 1922, ofrecen además una amplia variedad de fiambres, quesos, embutidos y sacos con especias y colorante. Sendos comercios resultan especialmente pintorescos, con las ristras de ajos y guindillas secos colgando del techo y el peculiar aroma que se desprende de las chacinas invadiendo el lugar.

Tras recorrer Evripidou, es más que posible que las sensaciones vividas hayan despertado algo más que la capacidad evocadora de nuestra imaginación, y puede que el estómago también empiece a dejarse escuchar con notoria persistencia. Una buena idea es ir a puede reponer fuerzas a alguna de las numerosas tabernas de la zona…. Ideal para la ocasión Karamanlídika tou Fani, un bistró en el que se complementan la tienda, especializada en quesos y embutidos, con varias mesitas en las que se sirven diversas tapas acompañadas de una apañada lista de bebidas, donde el oúzo, típico aguardiente anisado, ocupa un lugar especial.



De entre las especialidades de la casa, podrá degustar varios tipos de pastourmá, soudjouki, además de ensaladas, platos calientes y una variedad de quesos poco corriente. Un  café griego (ellinikós kafés) supondrá el broche de oro a una completa jornada en la que por momentos habrá parecido que hayamos estado deambulando por una Atenas de otra época.

José María Hernández de la Luna

José María Hernández de la Luna

José María Hernández de la Luna

Periodista español, viajero empedernido de Grecia y uno de los mayores helenistas y amigo de lo griego (filelinas) que jamás haya existido, posee un vasto conocimiento del paisaje y la historia del país heleno. Ha colaborado con numerosos medios de comunicación de Grecia y España, de entre los que destacan FOX, National Geographic, OBS, ERT, Thessalia, Alpha, Cope, El Mundo, Punto Radio, Sky Radio, Makedonía, FOS, 3Tréboles y TVE, entre otros. Naturalista apasionado, trabaja en la defensa y la divulgación de la vida salvaje y la cultura tradicional. Director y co-productor del documental sobre Meteora ‘Monjes en nidos de águilas’ y autor de un libro de recetas de cocina griega. Destaca también su faceta como narrador en la cobertura de eventos deportivos, además de haber desempeñado una importante actividad en el campo empresarial haciendo de puente entre empresas españolas, griegas y chipriotas, incluyendo el sector de las exportaciones comerciales, organización de eventos y la colaboración activa con entidades deportivas.

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Viaje al Peloponeso, segunda etapa

Tenemos múltiples opciones de viaje hacia Mani, una de ellas es bajar directamente, son 256 kms. a Gythio (Gytheio, Ghitio) que se pueden hacer en 4 horas de viaje. Esta localidad podríamos considerarla como la puerta del Mani aunque yo recomendaría Areópoli, a 27 kms. de distancia como la base para un tour por la región.

No obstante prefiero hacer algunas sugerencias, creo que interesantes, que nos encontraremos (mas o menos) de camino. La región griega de la Argolida, que habremos de atravesar en nuestro viaje, es fuente casi inagotable de restos arqueológicos del máximo nivel, solo citaré los que creo merecen ser visitados (imprescindibles) y que están bastante próximos entre sí:

La antigua Nemea (Archaia Nemea) con su impresionante Estadio y el Templo dedicado a Zeus.

Micenas (Mykines) y su grandiosa ciudadela amurallada con la magnífica Puerta de los Leones y las tumbas donde se halló el Tesoro de Atreo.

Imprescindible también Argos con un teatro impresionante para 20.000 personas apenas restaurado y un Museo arqueológico plagado de mosaicos romanos.

También Tirinto (Tirintha, Tyrins) y los restos de su Fortaleza ciclópea.

Por supuesto Epidauro (Archaia Epidavros) con el Teatro del s.III mas famoso de la antigüedad por su excepcional acústica y con la recomendación por mi parte de visitar el cercano emplazamiento del pueblecito con el mismo nombre, Epidauro (Palea Epidavros) y que se sitúa al borde del mar con un pequeño teatro y que merece mucho una visita para comer y darse un baño delicioso, una dirección poco frecuentada.

Asi hasta llegar a Nauplia (Nafplio) que merece (siempre) una visita por su significado (fue la primera capital de Grecia tras la independencia), belleza, ambiente y restos arqueológicos (fortaleza de Palamidi, isla de Bourtzi). Si a partir de Nauplia tomamos la determinación de bajar hacia Gythio no podemos dejar de parar en Esparta (Spárti) o por lo menos en el magnífico recinto de Mistra (Mystras), enclave declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1.989, situado a 7 kms. de la ciudad, en las laderas del monte Taygetos de 2.025 mts. de altitud, cima desde la cual los Gerontes, el Consejo de Ancianos de Esparta, arrojaban al vacío a los niños que no eran considerados aptos para en un futuro ser guerreros. Mistras data de época medieval y conserva un gran número de monasterios de época Bizantina y una fabulosa fortaleza, la visita es incómoda por lo escarpado del lugar, pero inolvidable.

Monemvasía no está ni siquiera cerca, a 99 kms. de Esparta, 67 engañosos kms. de Gythio ó a 162 largos kms. de Nauplia, en la costa oriental del Peloponeso, pero su visita es de las que dejan huella, una ciudad medieval que prácticamente no se ve desde tierra escondida en una pequeña isla rocosa de 300 mts. de altura coronada por la iglesia octogonal de Agia Sofia del s. XII y a la que se accede por un puente y un tunel desde el continente, no me voy a extender mas, pero es imprescindible.

A sus espaldas, en la costa occidental nos encontramos otras maravillas, los encantadores pueblecitos de Archagelos y Plitra donde nos podemos bañar entre las ruinas sumergidas de un templo griego, fantástico.

 

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Rafael Llorente

Rafael Llorente

Rafael Llorente

Después de una dilatada carrera profesional, en la que ha dedicado mucho de su tiempo de vacaciones a su gran pasión, el turismo, en especial por el Mediterráneo y más particularmente por Italia y Grecia, se haya inmerso en la finalización del Grado de Turismo en la Universidad Complutense de Madrid. Ha colaborado con grecotour en muchas ocasiones en la confección de viajes y redacción de contenidos turísticos de calidad en la web. Su relación con grecotour comienza años atras como cliente y viajero. Será un habitual del equipo de redacción y contenidos de nuestro blog.
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Mi gran Pascua griega

He tenido el inmenso placer de poder disfrutar en varias ocasiones de la Semana Santa en Grecia. Una celebración que, por lo general, no suele coincidir con la católica, al regirse ésta por el calendario gregoriano y la ortodoxa por el juliano. Pero, sin duda alguna, recuerdo con especial cariño la que compartí con unos amigos del barrio de Jalandri cuando vivía en Atenas. Sin llegar a la sobriedad con la que se vive este periodo en las villas más tradicionales de la geografía helena, Atenas aún mantiene un marcado espíritu de respeto por esta fiesta religiosa que forma ya parte intrínseca de la cultura griega.

Una vez transcurrido el tiempo de Cuaresma, precedido por el Kazará Deftera (lunes de ceniza), los griegos se van preparando para celebrar la Pascua Ortodoxa. Poco a poco y según va avanzando la semana tras el Domingo de Ramos, el nivel de intensidad de la vida cotidiana va descendiendo en todas las localidades helenas. El tráfico se hace menos denso de lo habitual, los cafés se ven menos concurridos que de costumbre y las gentes que llenan las calles de ajetreo y algarabía se van recogiendo en sus casas o marchan a sus lugares de origen para celebrar la fiesta en familia.

La mayoría de las bulliciosas calles atenienses, a excepción de aquellas más concurridas del centro de la ciudad, permanecen ahora en una quietud inusitada, como alejadas del mundanal ruido que las domina durante casi todo el año. Como si se tratara de unos servicios mínimos preestablecidos, cada barrio reduce su actividad a la plaza central y algún comercio disperso. La mayoría de restaurantes y tabernas comienzan a cerrar el Jueves Santo, día en el que comienza la preparación de la Pascua. Es también el momento en el que se preparan los famosos huevos de pascua. Estos se cuecen y se pintan de rojo y se reservan para la cena del sábado noche. La costumbre dispone que cada uno ha de coger un huevo y tratar de romper el de los demás, mientras repite Jristós Anesti (Cristo ha resucitado), lo que simboliza la ruptura del sepulcro de Jesús. Quien rompe más huevos se asegura la buena dicha para el resto del año. Se suele aprovechar también esta fecha para elaborar el tradicional tsoureki, el esponjoso y dulce bollo de Pascua.

El Viernes Santo comienzan los oficios. Mujeres y hombres acuden a la iglesia con flores para adornar el féretro de Cristo. Durante la mañana tiene lugar el entierro de Jesús y por la tarde sale la procesión con el Epitafio (el féretro sagrado) recorriendo las calles. Es el día en el que la Semana Santa ortodoxa adquiere su dimensión más dramática, ya que simboliza el descendimiento de la Cruz y el entierro de Jesús. Por lo general dejan de realizarse las labores de la casa, e incluso se evita el tener que cocinar.

El sábado, antes de la media noche, los feligreses comienzan a congregarse alrededor de la iglesia. Recuerdo con especial emotividad aquellos momentos. Todos acudíamos con velas y en silenciosa procesión a las puertas del templo de Panayiás Marmariotissis, en Jalandri. Cada uno portaba una vela apagada que más tarde se encendería a partir de una única vela, la Luz Sagrada, portada por el sacerdote. Una sobrecogedora sensación embargaba la atmósfera reinante en la fresca madrugada primaveral. Mientras Vicky y María me explicaban en voz baja lo que iba aconteciendo.

De pronto, una poderosa voz resonó en la calle – ¡Jristós Anesti! (¡Cristo ha resucitado!) – Exclamó el pope que llevaba la voz cantante. – ¡Alizós Anesti! (¡En verdad ha resucitado!)- Respondió al unísono el gentío allí reunido, al tiempo que daban comienzo las primeras felicitaciones. ‘¡Jristós Anesti!‘.

No se me olvidará nunca aquel grito que quebró la tensión acumulada en las horas previas a la madrugada. Volvimos a casa con nuestras velas prendidas (Según reza la tradición, se realiza una cruz en el exterior del hogar como símbolo de bendición). De vuelta ya en casa nos esperaba la mayiritsa, el elaborado estofado de entresijos de cordero que habían estado preparando la Yiayiá (la abuela) junto con otras mujeres durante las horas previas. He de decir que con la gazuza que hacía a aquellas alturas de la jornada, lo sabroso y caliente del guiso formaron una perfecta simbiosis con mi agradecido estómago. Ahí comprendí mejor que nunca, y no sin cierta ironía, aquello de ‘estómago agradecido’, ya que es justo reconocer que yo también puse mi humilde granito de arena al colaborar activamente en la preparación de la tradicional vianda pascual.

La llegada del Domingo de Resurrección me sorprendió temprano por la mañana. En realidad, más pronto de que lo que hubiera esperado o deseado. Y es que había llegado el momento de preparar los típicos asados al espeto o, lo que es lo mismo, arní stin souvla (cordero al pincho) y kokoretsi (casquería, generalmente hígados de cordero, enrollados en intestinos, algo parecido a los zarajos manchegos).

Ya desde las primeras horas del día los jardines de las casas circundantes desprendían ese untuoso aroma que desprende la carne de cordero al asarse poco a poco, lo que animaba a ponerse manos a la obra. Despejado el terreno para la faena, el cabeza de familia, Nikos, dispuso todo lo necesario para que fuera asando el cordero, de una pieza, en el gallinero. Ahí se ubicaría mi lugar de trabajo. En el gallinero. Muy apropiado, dada la ocasión. Cuando ya habían pasado varias horas y apenas sentía mi brazo de tanto darle vueltas al asado, llegó Giorgos para relevarme, cosa que agradecí enormemente, pues me encontraba en una difícil situación empujando un brazo que se movía más por inercia que por otra cosa y con la responsabilidad de quien lleva el peso del plato principal que alimentará a todos los comensales. Y así, aquella perdida pero digna mirada que pedía auxilio oteando el horizonte, fue socorrida al fin, con gran alivio por mi parte. Me dirigí a preparar la sangría (algún toque español había que dar al banquete), lo que me sirvió de excusa para no volver a acercarme a tres metros del cordero. Mientras, en lontananza, vislumbraba a mi salvador, mi ‘Atlas’ particular, sosteniendo todo el peso del trabajo, con más tedio que vergüenza.

Al final, todo salió a pedir de boca, y nunca mejor dicho. Disfrutamos, comimos, bebimos y compartimos en lo que era la culminación de una de las celebraciones más importantes del calendario griego, la Pascua ortodoxa. Sin duda alguna, merece la pena vivir esta experiencia en la que se mezclan la festividad religiosa y el fervor espiritual con la tradición popular y si puede ser rodeado de familia y amigos, mejor.

¡Kaló Pasja!

José María Hernández de la Luna

José María Hernández de la Luna

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Periodista español, viajero empedernido de Grecia y uno de los mayores helenistas y amigo de lo griego (filelinas) que jamás haya existido, posee un vasto conocimiento del paisaje y la historia del país heleno. Ha colaborado con numerosos medios de comunicación de Grecia y España, de entre los que destacan FOX, National Geographic, OBS, ERT, Thessalia, Alpha, Cope, El Mundo, Punto Radio, Sky Radio, Makedonía, FOS, 3Tréboles y TVE, entre otros. Naturalista apasionado, trabaja en la defensa y la divulgación de la vida salvaje y la cultura tradicional. Director y co-productor del documental sobre Meteora ‘Monjes en nidos de águilas’ y autor de un libro de recetas de cocina griega. Destaca también su faceta como narrador en la cobertura de eventos deportivos, además de haber desempeñado una importante actividad en el campo empresarial haciendo de puente entre empresas españolas, griegas y chipriotas, incluyendo el sector de las exportaciones comerciales, organización de eventos y la colaboración activa con entidades deportivas.

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El Queso Feta

El queso por antonomasia de Grecia, el queso feta o la feta (loncha o tajada), es un producto presente en toda mesa griega que se precie y uno de los ingredientes principales de la ensalada joriátiki, además de ser afamado protagonista de varios platos típicos de la gastronomía helena, como el feta sjaras o la tyrópita, y un sinnúmero de tapas o mezedes. De hecho, no hay mejor acompañamiento para una jugosa y refrescante ensalada de tomate y aceitunas que la feta. Resulta también ineludible en el crujiente dakos, ese clásico de la cocina cretense y del Dodecaneso consistente en pan cretense (paximadi) con tomate, queso y aceite de oliva, y que sirve de almuerzo ideal acompañado de un buen vaso de vino blanco.

El queso feta es un lácteo blando, blanco y sin piel, que se sumerge fresco en una salmuera, lo que le da el típico gusto salado. Originalmente se elabora a partir de leche cruda de oveja o mezclada con leche de cabra (hasta un 30%), requisito sin el cual no puede acogerse a la protección de la D.O. que obtuvo Grecia en el año 2002. A pesar de ello, otros países continúan elaborando sucedáneos de queso feta empleando leche de vaca, si bien la denominación de ‘feta’ como tal se restringe exclusivamente a aquellos productos elaborados según la normativa europea vigente y dentro del territorio heleno. Así, los fabricantes que no se atienen a la norma pueden obtener productos de aceptación en el mercado global, pero que no cuentan con el reconocimiento del auténtico queso griego.

Éste ha de tener unas determinadas características, textura algo grasa, aroma ligeramente ácido, sabroso al paladar, que lo convierten en un producto único. Obviamente, existen matices, ya que puede haberlo con mayor sabor a leche de cabra, levemente picante, más o menos blando, etc., pero al introducirlo en la boca, el queso feta griego tiene un gusto definido, muy particular e inconfundible.

Tradicionalmente se vende en las tiendas al peso. Los maestros queseros extraen los cortes de los bloques que chorrean la salmuera en la que son conservados; los más ilustres, en la barriga de un barril de madera. Los más humildes, en recipientes de hojalata.

Con el paso de los años, la industria moderna ha conseguido comercializar el queso feta hasta llegar a supermercados y establecimientos convencionales, que expenden raciones empaquetadas en forma de tabletas, tarros de cristal con feta en cubos y una solución de hierbas aromáticas y aceite, e incluso porciones más grandes en envases de latón.

El queso feta se elabora en la casi totalidad de la geografía griega, destacando la producción de Tesalia, Épiro, Grecia Central, Macedonia, Tracia, Peloponeso y la isla de Lesbos. Regiones en las que las granjas productoras van recogiendo la leche de los ganaderos locales, como quien recoge una herencia del pasado y mantiene la tradición empleando unos métodos cuyos orígenes, al igual que el producto final, el queso, se remontan cientos de años en la historia perdiéndose en el tiempo.

José María Hernández de la Luna

José María Hernández de la Luna

José María Hernández de la Luna

Periodista español, viajero empedernido de Grecia y uno de los mayores helenistas y amigo de lo griego (filelinas) que jamás haya existido, posee un vasto conocimiento del paisaje y la historia del país heleno. Ha colaborado con numerosos medios de comunicación de Grecia y España, de entre los que destacan FOX, National Geographic, OBS, ERT, Thessalia, Alpha, Cope, El Mundo, Punto Radio, Sky Radio, Makedonía, FOS, 3Tréboles y TVE, entre otros. Naturalista apasionado, trabaja en la defensa y la divulgación de la vida salvaje y la cultura tradicional. Director y co-productor del documental sobre Meteora ‘Monjes en nidos de águilas’ y autor de un libro de recetas de cocina griega. Destaca también su faceta como narrador en la cobertura de eventos deportivos, además de haber desempeñado una importante actividad en el campo empresarial haciendo de puente entre empresas españolas, griegas y chipriotas, incluyendo el sector de las exportaciones comerciales, organización de eventos y la colaboración activa con entidades deportivas.

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Viaje al Peloponeso, primera etapa

Introducción a nuestro viaje, camino a Mani…

La región de Mani está situada en el centro de las tres penínsulas que conforman la parte sur del Peloponeso griego. Es un territorio que podríamos denominar como áspero, con muy poca vegetación, una orografía relativamente montañosa, escarpados acantilados, pocas playas, pequeños y retirados pueblos y carreteras en buen estado pero estrechas y, lógicamente, con abundancia de curvas.

Sus habitantes, conocidos como maniotas, forjaron su leyenda gracias a su bravura guerrera y las dificultades de acceso a su territorio lo que les hizo inexpugnables en la antigüedad y les proporcionó una independencia que ha llegado casi hasta el siglo XX.

El escritor inglés Sir Patrick Leigh Fermor, que vivió muchos años en la bella Kardamili, considerado el mayor custodio e impulsor de Mani (sobre todo en su país de origen, junto con sus compatriotas Bruce Chatwin y James G. Frazer), en su libro Mani, viajes por el sur del Peloponeso (Acantilado, Barcelona, 2.010) dijo al respecto de su aislamiento, que fueron los maniotas los últimos griegos en convertirse al cristianismo y también al turismo.

No obstante, todo lo anteriormente comentado no debería mas que animarnos a intentar descubrir un territorio que aún hoy en día mantiene una envidiable situación de aislamiento que lo hace sumamente atractivo para los turistas que buscamos alejarnos durante nuestras vacaciones del barullo que supone vivir en una gran ciudad para intentar desconectar y al mismo tiempo encontrarnos con vestigios de la historia que también se muestran a nuestros ojos en el territorio griego.

Se supone que cuando viajas a (esta) Grecia buscas no solo playas sino algo más y, por descontado, en este viaje lo encuentras, bien sea por el camino o en el mismo territorio maniota.

Entiendo que para llegar a que te pueda interesar descubrir la península de Mani has de haber viajado a Grecia con anterioridad y conocer las singularidades del país en diversas materias, algunas de las cuales son importantes a la hora de saber escoger un destino, itinerario, desplazarse y hacerse entender ó entender.

Como ejemplo, citar que en las carreteras griegas de doble sentido se suele adelantar continuamente utilizando el carril donde está la línea continua sin respetarla, también nos podemos encontrar en muchos lugares las indicaciones sólo en griego e incluso a muchos ciudadanos (pero muchos) que no hablan o entienden nada más que griego. Pero esto no nos debe desanimar porque la recompensa será grande.

El viaje comienza en Atenas…

Vamos a partir del supuesto de un viaje desde Atenas habiendo alquilado un coche, aunque existe la posibilidad de volar desde Atenas a Kalamata, pero nos perderíamos las maravillas que nos depara el camino, tanto de ida como de vuelta.

 

Deberemos coger la autopista E94 en dirección a Corinto (Korinthos) y me propongo sugerir una visita antes de la obligada del canal de Corinto. Justo antes de llegar al puente que lo atraviesa se toma la desviación hacia Loutraki y se sigue por la costa hasta llegar al cabo Iraio donde dejaremos el coche en un pequeño aparcamiento y bajando a la costa (20 m.) nos encontraremos en una preciosa y solitaria cala los restos del Templo de la diosa Hera, también llamado Heraion, que prácticamente nadie visita, un lugar para iniciados.

Volviendo sobre nuestros pasos, regresaremos al canal de Corinto y, aunque hayamos pasado por el 20 veces, es imprescindible bajarse del coche para admirar semejante obra de la ingeniería civil del siglo XIX (aunque la idea data nada menos que del siglo VII a.C.)

Abandonamos el Ática y ya en el Peloponeso cogeremos en dirección a Trípoli la E65 y lo primero que nos encontramos son las ruinas de la antigua Corinto (Archaia Korinthos) con su museo y también, para los mas curiosos y atrevidos, la subida a los restos de la fortaleza Akrokorinthos en lo alto de la montaña que las domina y que ofrece unas vistas impresionantes.

 

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Rafael Llorente

Rafael Llorente

Rafael Llorente

Después de una dilatada carrera profesional, en la que ha dedicado mucho de su tiempo de vacaciones a su gran pasión, el turismo, en especial por el Mediterráneo y más particularmente por Italia y Grecia, se haya inmerso en la finalización del Grado de Turismo en la Universidad Complutense de Madrid. Ha colaborado con grecotour en muchas ocasiones en la confección de viajes y redacción de contenidos turísticos de calidad en la web. Su relación con grecotour comienza años atras como cliente y viajero. Será un habitual del equipo de redacción y contenidos de nuestro blog.
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Islas Lihadonisia en Grecia

Islas griegas, desiertas y escondidas. Que más se puede pedir. Hay muchas pero estas son una de esas de ensueño. Se encuentran en la punta norte de la isla griega de Evia. Enfrente de la Grecia continental y exactamente frente a las famosas Termópilas de Leónidas.

No van ferries. No va nadie. Solo se puede llegar en barco propio. En los últimos años en época estival llegan lanchas desde la punta norte de Evia e incluso desde Kamena Vourla. Se montó un pequeño chiringuito playero cada vez más visitado y promocionado únicamente por el boca a boca.

Allí viven familias enteras de focas monje (monachus monachus) que todos los habituales conocemos, sabemos encontrar y disfrutar. Fondos increíbles para el buceo y quizás uno de los mejores lugares que he conocido para la pesca submarina.

Son arenosas. Miento, parecen arenosas pero no lo son. En realidad son millones de conchas minúsculas trituradas por el mar durante siglos. Una isla que son los millones de esqueletos de moluscos acumulados por efecto de las corrientes marinas.

Otro de sus misterios y sorpresas es un pecio (barco hundido) a poca profundidad y de una eslora superior a los 20 metros.  Se encuentra con relativa facilidad y aún se pueden observar aún sus cañoneras apuntando a ninguna parte ya. Perfecto para rematar la belleza de este rincón de Grecia.

Estas islas formaban parte de la isla de Evia. Pero un terrible terremoto la arrancó de la isla y la sumergió en parte. Es una zona volcánica y el propio lugar cuenta con su caldera en una isla pequeña próxima y muy redonda a la que todo el mundo llama Strongili. La mitad del pueblo de Lihades quedó sumergida y sus casas están bajo el agua. La otra mitad todavía están en pie pero totalmente abandonadas.

Explorándolas he pasado mi adolescencia y para mi son algo único y muy especial. Han sido muchas las paellas que allí hemos preparado. Si, paellas aunque sea Grecia. Creo que la paella llegados a este punto debe ser universal. Los bichos para las paellas los recogíamos nosotros mismos pescando y buscando sus grandes almejas en la misma playa donde nos bañábamos. Se trataba de llevar solamente el mechero, la paellera y el arroz. Y otro componente fundamental, la amistad y los amigos.

Siempre he tenido claro que no hacen falta grandes lujos, ni muchas Mykonos ni Santorini para que Grecia sea el paraíso en cualquiera de sus muchos rincones.

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou nace en Madrid y es hijo de padre griego y madre española. Viaja desde muy joven año tras año con sus padres a los rincones más variados de Grecia desde su infancia. Vive y conoce Grecia en profundidad y acaba conviertiendo su pasión es su profesión. Crea grecotour.com en 1.998 trás años de experiencia en el sector del turismo entre Grecia y España.
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Snorkel para niños en familia

El primer paso después de aprender a nadar con cierta seguridad es comenzar a bucear, es decir, meter la cabeza bajo el agua. Para los niños es un paso dificil. Un pequeño reto, un paso más en su desarrollo y un logro.

Hacer Snorkel o Snorkeling no solo es meter la cabeza bajo el agua. Es además hacerlo con gafas de bucear y coordinar nuestra respiración bajo el agua con el tubo, comenzando con poca profundidad. Es romper nuestros esquemas mentales y hacer algo que cuando eres niño no piensas que se puede realizar. Respirar con cabeza y boca dentro del agua. Aprender a flotar boca abajo requiere aprendizaje, pero llega. Sin forzarles y que sean ellos los que se sientan empujados por su curiosidad y su pequeña ansia de aventura. Ganar confianza les enseña también a vivir.

Una vez conseguido no hay nada más maravilloso que bucear de la mano de tu hijo y notar como tiembla de emoción y no de frio.

Sobre todo, hacerlo con ellos. Hacerlo juntos.

Bucear haciendo Snorkeling en el mar vivo y transparente de Grecia y de las costas del Monte Pelion es quizás una de las mejores experiencias que jamás viviré como padre. Pero ya la viví como hijo de la mano de mi padre y aún lo recuerdo.

Ayudan siempre unas aletas para que el avance sea más fácil. El uso de neopreno les hará aguantar la pérdida de temperatura si estuviésemos en el agua algo más de lo normal. Sin alejarnos demasiado, despacio y pendientes de las corrientes. Guardemos energía para regresar ayudándoles a ellos si hiciese falta.

Enseguida sentiremos estar dentro de una pecera viva. Ver la flora marina, la fauna grande y pequeña les hará entender que allí abajo existe un mundo y que existen otras formas de vida. Enseguida desarrollan un sentido muy fuerte de protección del medio ambiente y de los seres del mar. Debemos enseñarles a respetarla y apreciarla.

Pelion, Grecia

Pelion, Grecia

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou nace en Madrid y es hijo de padre griego y madre española. Viaja desde muy joven año tras año con sus padres a los rincones más variados de Grecia desde su infancia. Vive y conoce Grecia en profundidad y acaba conviertiendo su pasión es su profesión. Crea grecotour.com en 1.998 trás años de experiencia en el sector del turismo entre Grecia y España.
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Vientos Meltemi en Grecia

Si vas a navegar en Grecia y especialmente en las islas Cícladas es imprescindible saber y conocer el viento Meltemi. Puede jugar un papel muy importante en nuestra travesía y nuestras vacaciones navegando por las islas griegas.

Se trata de fuertes vientos térmicos de componente norte, cálidos y secos y sobre todo intensos y persistentes. Los veremos aparecer en los meses cálidos, especialmente en julio y agosto. Una reacción de la propia naturaleza para compensar las altas temperaturas. Llegan con facilidad a fuerza siete y ocho en la escala beaufort. Es bien sabido que con tales condiciones de viento no es recomendable navegar. Especialmente para embarcaciones náuticas deportivas, yates, veleros monocascos o catamaranes.

Si nos pilla en el mar, pasaremos un rato movidito con momentos de remojo y pantocazos sin duda alguna. Si nos pilla en algún puerto es más que probable que Capitanía de puerto local nos prohiba zarpar y si lo hacemos deberemos firmar un documento de responsabilidad.

Cuando zarpamos desde Atenas y conociendo la predición de vientos de superficie con unos días de antelación, lo más inteligente es evitarlo en el corazón de las islas Cícladas y cambiar nuestros planes y rumbo. Una excelente opción si hay previsión de Meltemi es tomar rumbo a la costa del Peloponeso y las islas Sarónicas. Aqui estaremos a refugio de vientos del norte, o mejor dicho, tendremos viento rico para navegar a vela pero sin molestos oleajes.

Sin embargo, si ya nos ha pillado en el corazón de las islas Cícladas podemos convivir con el viento Meltemi. La convivencia consiste en navegar a la sombra sur de las islas, a refugio de este viento de componente norte. Otro consejo es navegar de noche, ya que en ocasiones cesa o diminuye su intensidad y fuerza. Sea como sea, navegar con Meltemi requiere destreza y experiencia, además de ropa adecuada y muchas ganas de sentir el mar y su fuerza. Para nada es una experiencia recomendable para un crucero a vela para familias o grupos de amigos en su primer contacto con la náutica.

Si vamos a navegar en Grecia los meses estivales, una buena decisión anticipada también sería elegir zonas como la costa noreste del Peloponeso (una de nuestras favoritas sin duda) o bien las Islas Jónicas, partiendo de Lefkada o bien de Corfu. Por lo general en las Islas Jónicas no sopla el antipático viento Meltemi.

Sea como sea. si quereis observarlo y estar pendientes, aquí os dejamos estos valisos links de predicción y seguimiento de vientos de superficie en Grecia y las islas griegas:

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

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Alexis Papageorgiou nace en Madrid y es hijo de padre griego y madre española. Viaja desde muy joven año tras año con sus padres a los rincones más variados de Grecia desde su infancia. Vive y conoce Grecia en profundidad y acaba conviertiendo su pasión es su profesión. Crea grecotour.com en 1.998 trás años de experiencia en el sector del turismo entre Grecia y España.
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Solo para Veleros, Kleftiko en Milos

Otro de los lugares que un navegante por las islas griegas no debe perderse si navega por las islas Cícladas es el lugar de Kleftiko, en el sur oeste de la bella isla de Milos.

Absolutamente inaccesible por tierra. Se trata de un lugar de fondos turquesa y enormes rocas esculpidas por la erosión que hacen bellas esculturas sobre el mar. Forman rocas con túneles y pasadizos de enorme belleza. Muy aconsejados para echarnos al agua y practicar snorkel sin parar. No olvideis llevar aletas, ya que las corrientes son fuertes. El color blanco de las rocas y las aguas limpias y transparentes resultan de un atractivo magnético que no nos dejará marchar con facilidad.

Su nombre viene del griego «kleftis» que significa ladrón. Su ubicación oculta al sur de la isla y los vientos predominates de componente norte, hacian de este lugar un refugio de piratas y asaltantes de los mares del Egeo. Aquí quedaban ocultos al acecho de los barcos que pasaban y desplegaban las velas y se lanzaban con rapidez para interceptarlos, ayudados por los vientos de popa.

Hoy en día aún se habla de tesoros escondidos.

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

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Grecia con niños, primer baño en el mar

Cuando eres padre de un bebe todo es rápido y novedoso. Con extrema rápidez siempre es la primera vez en algo. Os hablaré de la primera vez que mi hijo pequeño se bañó en el mar. Fue, como no, en Grecia. Siempre temes la reacción y si le gustará o le asustará. Temes que llore aterrorizado como muchos niños que has visto en tantas ocasiones y piensas que tu hijo también podría tener una reacción parecida.

Este video muestra la reacción del mio. Bañandose junto a las Termópilas, donde Leonidas y sus 300 lucharon fiaremente contra los Persas. El baño no fue una lucha, fue algo distinto y no esperado. Quede muy sorprendido.

Grecia sin duda transmite paz…

 

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

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Fondeo en Kolona, Kithnos

La playa de Kolona es sin duda una de los mejores lugares para fondear una vez ya estemos en las islas Cícladas. Se encuentra en la isla de Kithnos, sin duda, una gran desconocida que bien merece la pena visitar.

Quizás su encanto reside en que se trata de una playa de arena fina y dorada que une la isla de Kithnos con un islote llamado Agios Loukas. La playa tiene dos caras y doble playa, al este y al oeste.

La inmediata altura de las colinas que la envuelven hacen que el lugar este protegido de vientos, especialmente del norte y de los molestos vientos llamados meltemi.

Posee algún arbol del que aprovechar su sombra, que se agradece en temporada de calor. Durante los meses de mayor afluencia funciona una taberna tradicional que merece la pena visitar.

Paseando y con cierta facilidad podremos llegar a una bella ermita blanca, Agios Loukas, que corona la colina más al sur. Desde allí contemplaremos el Egeo y el perfil de todas las islas que nos rodean. Si fondean aqui, no olviden pasear hasta este lugar.

Para fondear podemos elegir cualquiera de las dos piscinas naturales que genera este lugar. Los fondos con de arena y el ancla suele agarrar de maravilla. Como siempre aconsejamos, echen todo el ancla y cadena que puedan. Se aconseja además echar un cabo de popa a tierra y de ese modo evitar el borneo. Así se garantizarán una noche tranquila.

Las aguas son transparentes y limpias. Ideales para el baño matutino antes de desayunar que muchos adoramos. Vemos en muchas ocasiones tripulaciones que desembarcan para preparar excelentes barbacoas en la misma playa. Si fuese su plan recuerden mantener todo limpio y al finalizar realizar una limpieza en profundidad. Es importante.

La playa de Kolona se encuentra a tres kilómetros de la capital, Chora. La carretera es mala y entraña cierta dificultad. Desde tierra solo se llega con vehículo todoterreno y con precaución. Desde el puerto de Merihas, pequeño y tradicional puerto de Kithnos, salen lancha taxis en temporada alta.

 

Alexis Papageorgiou

Alexis Papageorgiou

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Alexis Papageorgiou nace en Madrid y es hijo de padre griego y madre española. Viaja desde muy joven año tras año con sus padres a los rincones más variados de Grecia desde su infancia. Vive y conoce Grecia en profundidad y acaba conviertiendo su pasión es su profesión. Crea grecotour.com en 1.998 trás años de experiencia en el sector del turismo entre Grecia y España.
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Mil cartas de regreso, Folegandros

Era uno de los veranos que volvia para pasar mis vacaciones en Grecia.

Realmente desde que me fui de Grecia siempre paso allí mis vacaciones. Es algo como indiscutible aunque a lo largo de mi vida esta decisión fue dura para los que están a mi lado. Pero como siempre pensamos los griegos, es mucho mas duro no tener que comer o simplemente no poder ir de vacaciones.

Recuerdo que Teodora me dijo aquel año que si iba con ella a la isla arreglaría la casa. Allí, la casa en la isla no tenía agua ni luz. Era una casa en un acantilado mirando al norte, en  la isla de Folegandros.

Le respondí que iría con ella y que no hacia falta arreglar nada, no me importaba la luz ni el agua. Además en la casa había un pozo y velas. Así fue.

Recuerdo que llegue a un puerto pequeño, casi un “no puerto” como tantos que hay por todas las islas de mi país. Era uno de estos puertos en los que bajando te esperan los isleños ofreciéndote una casa o una habitación o una cama.

Entre la gente vi a Teodora y su hermana esperándome. Hacia tiempo que no les había visto y cada vez que encuentro la gente con la que viví en mis años en Grecia es como reconocer mis raíces o mas bien volver a tenerlas,  mientras estoy siempre flotando entre dos mundos.


La isla era pequeña, con mucho viento, muchísima luz y gente que siempre te hacen sitio para sentarte a su lado . Gente que paran para que subas a su coche hasta la próxima playa. Te invitan a un chupito de un aguardiente realmente ardiente con miel. Dónde las noches de verano en el medio de una plaza repleta de personas que no se conocen pero estan dispuestos a hacerlo. Entonces te vuelves consciente que realmente el mundo es tan pequeño que  vale la pena tener solo amigos.

En una isla todos se hacen amigos aunque sea solo para aquellas fechas cortas de las vacaciones de verano. Y además el propio paisaje no te deja dudar. El mar te desbloquea el cerebro, es tan bonito el mar allí!

La luz te hace ver lo todo mas claro y hasta la luna te enseña la magia de ser y sentirte feliz de estar allí.

Recuerdo que seguíamos sin agua y luz. Recogíamos entonces el agua del pozo. Esta acción era un ritual, como igual tomó forma de ritual el reciclaje de esta agua de lluvia recogida del pozo que estuvo en esta casa, en este acantilado desde hace más de un siglo. Era impresionante, con tan poca agua todo lo que conseguíamos.

Obviamente la falta de electricidad daba un toque mas de romanticismo en nuestras vacaciones. La casa por las noches se quedaba iluminada por las muchas velas que casi parecían miles y se unían en el paisaje nocturno de un cielo repleto de estrellas y una casa en un  acandilado que parecía tener más estrellas aún.

Nosotras ya éramos cuatro en la casa ya que yo había invitado una amiga mas. Además la hermana de Teodora tenía su hija y su perro con nosotras. Pero cuando llegábamos a la plaza del pueblo allí nos reuníamos con mas gente como mi primo y sus amigos que siempre veranean allí y cuarenta Catalanes que yo debería conocerles ya que somos casi paisanos.

Me encanto Folegandros, me encanto la cercanía de su gente y el interminable cielo de estrellas por la noche.

Me encanto el color tan profundo de su agua y el viento que no deja el polvo encima de nada mas de unos segundos. Me encanta Grecia y quiero un día volver para quedarme porque es allí donde estan mis raices.
Me encanta Grecia porque nos obliga irnos lejos como una madre que quiere lo mejor para sus hijos pero sabes que siembre estará allí esperando a que vuelvas algún día.

 

Lilia Koutsoukou

Lilla Koutsukou

Lilia Koutsoukou

Nacida en la ciudad de Lamia en Grecia. Fotógrafo afincada en Valencia que hace ya unos años que vino a vivir a España. Ama a Grecia y a su pais. Lo transmite en sus fotografías y cuando habla de ella. Conoceremos su trabajo y sus consejos de viaje. No hay nada mejor que dejarse llevar por los propios griegos para introducirse más en su vida, día a día y experiencia de viaje de este maravilloso país.
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